de moscas y autopistas

“There’s something solid forming in the air,
the wall of death is lowered in Times Square.
No-one seems to care,
they carry on as if nothing was there.
The wind is blowing harder now,
blowing dust into my eyes.
The dust settles in my skin,
making a crust I cannot move in
and I’m hovering like a fly, waiting for the windshield on the freeway…”
Fly on a Windshield, Genesis (1974)
Dentro de la compleja, oscura y muchas veces confusa narrativa del clásico disco The Lamb Lies Down on Broadway de Genesis, abundan los momentos de excelencia. Sin embargo, existe uno en particular en que el trabajo lírico de Peter Gabriel se conjuga con verdadera maestría con la música creada por la banda. Es Fly on a Windshield, un breve tema que siendo por un lado pivotal en el desarrollo del concepto del disco, es especialmente una dura reflexión respecto al ver venir un golpe.

Quién no ha sentido esa extraña sensación de saber que algo se viene, que un impacto es lo más seguro, pero que no hay forma de prepararse. Sentir la angustia crecer al ver venir la crisis sin poder hacer nada para prevenirla más que quedarse congelado esperando su llegada. Como Gabriel diría en su inusual estilo, como una mosca esperando por un parabrisas en la autopista.

Es algo que merece ser oído. Puede resultar curioso, pero el elemento fundamental, el verdadero toque de maestría es esa fracción de segundo de silencio desde que Peter Gabriel canta esa tan descriptiva última frase hasta que la banda estalla en un instrumental al mismo tiempo dramático y atmosférico. La perfecta definición del sentimiento de indefensión que te puede llegar a envolver, y que puedes llegar a hacer durar tanto tiempo sólo por temor a enfrentar la realidad, a asumir que nuevamente tienes el vacío frente a tí, ese infinito vacío.

tanto tiempo

Más de una vez me ha pasado que me encuentre con alguien inesperado. Más de una vez debo reconocer que evité el encuentro, me desentendí, asumí que el paso de los años era por algo, que para qué revivir una relación cuando has olvidado incluso nombres. Así he pasado de largo, cabeza en alto, mirada en lo más profundo del horizonte, sin dejar de sentirme un estúpido, pero sabiendo que no había una segunda opción. Así ha sido especialmente con personas del pasado que realmente no importan.

Es curioso sin embargo, que de todo el universo de mi pasado, ha habido una persona con quien en más ocasiones me he encontrado. Nunca fuimos amigos, no pasamos de ser compañeros de universidad por un semestre, y luego la historia debiera haber terminado y haber sido olvidada al cambiarme de carrera. Sin embargo, me encontré con ella, sólo con ella, las dos veces que volví a ese campus. Me encontré con ella viajando a mi primer trabajo, ella en su auto, yo adelantándola. Me encontré con ella en el metro, me encontré con ella en la calle una vez que me cambié de casa, lejos de ella. Me volví a encontrar con ella una vez más, hace una semana. Y esta vez pensé en saludarla, pero para entonces ella ya había pasado de largo.

¿Me habrá visto? ¿Me recordará? ¿Por qué habría de recordarme? ¿Por qué debiera saber mi nombre? ¿Por qué recuerdo su nombre, y si me esfuerzo un poco, incluso su apellido? ¿Si le hablara, qué le diría? ¿Cuántos segundos sería capaz de llenar comentando todas las veces que la vi pero que decidí ignorarla? ¿Se reirá reconociendo que también me ignoró o por el contrario me dirá o pensará al menos que soy un franco psicópata?

Más extraños y menos ignorados han sido mis encuentros con ex parejas. No han durado mucho más, pero han estado poblados por breves pero eternos silencios, miradas evitativas, frases entrecortadas, abrazos extraños. No saber qué decir, no saber qué responder, ni menos qué preguntar, pues en el fondo hay tanto que no deseas saber, y todo lo que si quisiste desaparece de tu mente. Lo bizarro de la situación es plasmado con un éxito relativo en Tanto Tiempo, ópera prima de Claudio Polgati distribuida gratuitamente a través del portal Cinepata.com.

¿en qué lugar de Santiago está esta escalera?

El formato de una pareja rota caminando hablando de nada pero de todo ciertamente no es original. Sin mucha dificultad recuerdo  la dupla Antes del Amanecer y Antes del Atardecer y la chilena Lo Bueno de Llorar, pero eso no es un pecado y creo que es un formato atractivo. Además, Tanto Tiempo tiene un valor interesante: estas conversaciones distan de ser perfectas, y lo refleja muy bien ya sea en forma intencionada o accidental. Considerando que lo que menos funciona y parece ser más forzado son los cortes entre escena y escena quizás habría sido mejor presentar la historia en tiempo real: personalmente no me habría aburrido de ver algunos minutos extra y lograr así una mayor fluidez.

El mayor valor que de esta película va por el lado lo que pasa con uno tras verla. Encuentros como el de Emilio y Elisa son de aquellos que te hacen de pronto recordar. Esas emociones que habías logrado guardar te invaden una vez más, y te acompañan por un rato, un rato en que sigues caminando, pero que a diferencia de Tanto Tiempo, lo haces solo, pensando en que esa extraña sensación de que realmente no estás a cargo de tu vida por completo no deja de ser inquietante. Por unos minutos, te acompaña esa soledad que sentiste cuando todo terminó esa vez, todo ese tiempo atrás. Y si tienes suerte, ese sentimiento se va rápido, cuando recuerdas que nuevamente tienes a alguien, pero entonces en mayor o menor medida piensas en qué pasará cuando todo una vez más se acabe, más tarde, más temprano.

¿Vale la pena? si, la vale. Tanto tiempo, en su computador más cercano.

la paranoia ministerial de la influenza humana

Esta semana el Ministerio de Salud ha definido un nuevo cambio en el diagnóstico y manejo de los casos de Influenza Humana (aka A H1N1, aka porcina), planteando una orientación hacia “la detección de casos graves y su tratamiento”, pero paradójicamente asegurando manejo antiviral para todos los mayores de 15 años, aún sin confirmación de laboratorio, la que sólo se realizará en los casos severos.

influenza humana

Así, todo caso de influenza se asumirá como influenza humana. Se trata de una decisión acertada desde el punto de vista de que hacer una diferencia entre ambos cuadros es irrelevante considerando el comportamiento clínico de ambos tipos de influenza es similar, con incluso una eventual menor contagiosidad y letalidad de la nueva influenza humana que la estacional. Sin embargo, en una decisión difícil de comprender se define brindar tratamiento antiviral a todos los casos mayores de cinco años, cuando este tipo de manejo para la influenza ha sido históricamente de uso sólo ocasional, dada la benignidad del cuadro en general.

La situación no deja de ser preocupante, pues ésta pareciera ser más bien una medida populista buscando satisfacer una demanda de la población antes que una medida meditada racionalmente. De hecho, el CDC (Centers for Disease Control and Prevention) de Estados Unidos en su recomendación preliminar plantea tratamiento antiviral sólo a los casos hospitalizados y aquellos que presentan complicaciones.

Es más, respecto a grupos sin complicaciones plantean:

“Many patients who have had novel influenza (H1N1) virus infection, but who are not in a high-risk group have had a self-limited respiratory illness similar to typical seasonal influenza. For most of these patients, the benefits of using antivirals may be modest.” (“Muchos pacientes que han sido infectados por la nueva influenza H1N1 pero que no están en un grupo de alto riesgo han tenido una enfermedad respiratoria autolimitada similar a la típica influenza estacional. Para la mayoría de estos pacientes, el beneficio de usar antivirales puede ser modesto”)

Ciertamente la aparición de casos graves y una primera muerte debida al virus ha generado alerta en los medios y en la población, pero la imagen apocalíptica y efecticista de tener al personal de salud con mascarillas y brindar recursos extraordinarios para el manejo medicamentoso en forma indiscriminada no hace sino maximizar la situación y genera aún mayor demanda asistencial, colapsando los servicios de salud y así dificultando la atención a los casos más graves, a su vez que aumenta el riesgo de resistencia al único fármaco disponible en nuestro medio efectivo ante el nuevo virus.

Mientras tanto, al personal de salud no nos queda sino acatar la guía clínica y trabajar en educación a la población, mientras esperamos atentos al embate de patologías estacionales de mayor gravedad, como el virus respiratorio sincicial.

generaciones

un invierno más frío

la estratagema de la araña

destellos en la noche

Shine On

Foto: Jorge López G.
Cámara: Nikon D60

mi corazón

Mi corazón no miente. Late como pocos, se agita y se remece. Mi corazón duele. No es de medias tintas, se siente o no se siente, y cuando se siente el cuerpo sucumbe. Todo gira alrededor de mi corazón, incluso cuando pretendo esconderlo, cuando pretendo olvidar que está ahí latiendo más que lo que debiera, más que lo que quisiera: es imposible dejar de pensar en que está ahí.

Me asombra cada día al darme cuenta de que no puedo dejar de sentirlo, y que a veces lo que sientes llega a ser dolor cuando debiera ser tan sólo ese pulso continuo que te recuerda que estás vivo.

Oh, taquicardia paroxística, vaya si le das ritmo a mi vida.

los hombres que no amaban a las mujeres

Estoy leyendo “Los Hombres que no Amaban a las Mujeres”, primera y exitosísima novela de Stieg Larsson, quien falleció antes de ver hecho realidad el éxito que seguramente buscaba. Llevo 166 páginas leídas de la novela y debo decir que Larsson cumplió absolutamente su objetivo. Cada momento libre que tengo lo he dedicado a leer una historia que me mantiene atento al cómo se desarrollan los hechos, esperando al momento en que los protagonistas se encuentran. Sin embargo, ello no quiere decir que no pueda hacer una lectura crítica, y queda claro que Los Hombres.. es una obra que se ciñe absolutamente al género del best seller.

No leo muchos best sellers. El anterior fue El Código Da Vinci, que devoré en un par de días. Los elementos principales son similares, con protagonistas descritos con gran detalle de manera precoz, y un especial énfasis en elementos de actualidad y en otros más bien técnicos que terminan sonando de cierta forma fuera de lugar y superfluos. Larsson por supuesto también se preocupa de que los párrafos no sean tan extensos, y que tras una o dos páginas se produzca una pausa para que podamos volver a conectarnos con el mundo con facilidad. Pero todo ello no me resulta realmente extraño, a diferencia de párrafos como éste:

“Dedicó la siguiente hora a instalarse en la que iba a ser su nueva casa durante ese año. Sacó la ropa de la maleta y la puso en el ropero del dormitorio. Colocó los útiles de aseo en el armario del cuarto de baño. La otra maleta era muy grande y tenía ruedas. De ella sacó libros, cedés, un reproductor de discos compactos, cuadernos, una pequeña grabadora Sanyo, un escáner Microtek, una impresora portátil de inyección de tinta, una cámara digital Minolta, y otros objetos que consideraba imprescindibles para su año de exilio.”

¿Qué es lo que hace que sea tan importante que el escáner sea Microtek o que la grabadora sea Sanyo? ¿Por qué los otros elementos no son dignos de detalle? No tengo ningún interés en saber la marca de la impresora, pero creo que habría sido interesante saber qué música o qué libros decidió llevar a su temporada de exilio. La mención a la marca no va tampoco asociada a una valoración de la calidad del producto. Así, por ejemplo, ¿Importa más la marca de la cámara fotográfica o el saber si se trata de una cámara compacta o una dSLR?.

Por cierto, no se trata de algo exclusivo de Los Hombres.., sino que de un elemento reiterativo en las novelas del género. ¿Se trata acaso de una maniobra de product placement? Lo dudo, me parecería un recurso demasiado burdo y poco digno de una novela, incluso de un best seller. Y entonces, ¿de qué se trata? ¿un elemento más para identificarnos con los personajes? ¿necesidad de decir algo, lo que sea, incluso aunque no haya nada que decir?

Etiquetas de lavado

Etiquetas de Lavado, ese práctico link en la subcarpeta varios de mi barra de marcadores, fue todo lo que me dejaste, el único rastro que quedó de nuestra difícilmente comprobable existencia, del inicio de una linda historia que no fue. Me olvidaste rápido, me bloqueaste en messenger, me borraste de facebook, y seguro que ya enseñaste a otro a lavar. 
Pero yo nunca te olvidaré, cómo podría: Nunca más he vuelto a desteñir mi ropa, aunque sigo necesitando algunos datos sobre el planchado. ¿Acaso podrías darme otra oportunidad?