Jorge López.

julio 27, 2008

muse en vivo en el teatro caupolicán, 26.07.08

Archivado en: música — Etiquetas: , — Jorge López @ 5:15 pm

Muse llega a Chile en lo que sin lugar a dudas es su mejor momento. Promoviendo un disco en vivo, H.A.A.R.P., grabado en vivo en un repleto estadio de Wembley, con un arsenal de cuatro discos en 10 años de carrera, el anuncio de un show ya completamente vendido y una fama bien ganada de ser una de las grandes bandas en vivo de la escena actual, sencillamente Muse no tenía cómo no entregar una presentación exitosa.

Con una precisión inglesa, a las 9 de la noche el Caupolicán repleto dio la bienvenida a la banda. Muse entregó una seguidilla de temas hechos para grandes audiencias  ante una fanaticada enardecida que por la edad mayoritaria  (por debajo de los 25 años) pareciera provenir de sus últimos discos, Absolution y Black Holes and Celebrations.

Claro, a estas alturas son pocos los que recuerdan que cuando se editó Showbiz en 1999 el mundo entero ya había caido a los pies de Radiohead con su OK Computer y que fueron titulados como otra banda de imitadores subiendose al carro de la victoria. Pero seamos justos: si bien es cierto que Matthew Bellamy tiene una voz sorpresivamente similar a la de Thom Yorke, también es una gran verdad que su destreza vocal es notablemente superior (aunque eso incluye un uso excesivo del falsete). Por otro lado, mientras en Radiohead los coqueteos con el rock progresivo van del lado de la experimentación sonora, en Muse el elemento progresivo es untilizado más bien dentro del contexto de un rock con aspiraciones épicas donde la destreza de sus integrantes es una parte muy importante del todo.

La fama ganada en vivo ciertamente es bien merecida. La banda es capaz de brindar versiones vibrantes, llenas de virtuosismo instrumental, y que con la ayuda de un tecladista de soporte, en nada hacen extrañar los temas originales de estudio. Por otro lado, la puesta en escena es notable, con un potente arsenal de luces, una pantalla gigante brindando un gran apoyo visual, y otros elementos anexos parafernálicos muy acordes a la propuesta de la banda.

El problema es que finalmente en la música de Muse todas las composiciones caen en lo unidimensional, pese a todos sus quiebres, secciones instrumentales y estructuras de canción poco convencionales. Tienen tantas aspiraciones épicas como los primeros álbumes de Queen, pero sin el sentido del humor ni la riqueza estilística de éstos. Cada sección suave con piano o secuencias será seguida de una donde descargan toda su potencia de power trio en la escuela de Rush.

Bellamy por otro lado, canta como una mezcla entre el ya mencionado Thom Yorke y Jeff Buckley, claro que carente de la sensibilidad de éstos, y más bien haciendo un ejercicio vocal sobredramatizado. Claro, en la discografía de Muse básicamente todas las canciones muestran a un protagonista angustiado y oprimido por el mundo, lo que explica esa entrega vocal, pero que personalmente me agota.

Claro, al grueso del público (y con seguridad a toda la efervescente cancha) mis aprensiones parecieron no preocuparles en demasía, y disfrutaron de un show donde no faltó ninguna de sus canciones más conocidas, claro que sin considerar material de su primer trabajo y sólo contados temas de Origin of Symmetry. Dicho lo anterior, hay grandes momentos, como el trabajo en piano de Bellamy en el piano en Butterflies and Hurricanes y New Born, la potencia de Stockholm Syndrome y Knights of Cydonia, y Take a Bow, con un delirante in crescendo.

Así, tras hora y media de show, la audiencia se retira absolutamente conforme, habiendo recibido todo cuando esperaban. Esperemos que llegue el momento en que Muse sea capaz de desafiar a esa fanaticada con una variación a la fórmula.

Muse en Chile,
Sábado 26 de Julio de 2008,
Teatro Caupolicán.

Setlist:
01. New Born
02. Dead Star
03. Map of the Problematique
04. Supermassive Black Hole
05. Butterflies and Hurricanes
06. Citizen Erased
07. Feeling Good
08. Improvisación
09. Invincible
10. Hysteria
11. Starlight
12. Time Is Running Out
13. Stockholm Syndrome

14. Take a Bow
15. Plug In Baby
16. Knights of Cydonia

julio 26, 2008

coldplay – viva la vida or death with all of his friends

Archivado en: música — Etiquetas: , — Jorge López @ 10:23 am

Siempre me ha parecido interesante cuando una banda exitosa decida hacer una vuelta de tuerca y editar un trabajo en el que se alejan de un cierto canon que las llevó al éxito comercial. Los resultados son variables, pasando de un habitual fracaso estruendoso a un poco probable éxito sin precedentes. Ahí están OK Computer (Radiohead), Six (Mansun), 10000Hz Legend (Air), 1.Outside (David Bowie), Wah Wah (James), o Passengers, el proyecto experimental de U2 cuya casa disquera se negó a editar bajo el nombre de la banda. Curiosamente, varios de estos discos tienen un factor común: la presencia de Brian Eno en la producción. Coldplay para su cuarto trabajo deseaban mostrar que no les complica sonar poco comerciales, que su interés es hacer música original, no seguir en lo mismo de antes. Y por supuesto, llaman a bordo a Eno.

Desde la primera vez que escuché Viva la Vida or Death With All of his Friends si algo me quedó claro es que Chris Martin y sus compañeros se esforzaron. Está claro, el trabajo a nivel de composiciones se muestra mucho más elaborado que en ocasiones anteriores, especialmente en comparación con ese tremendo paso atrás con el que cayeron en lo formulaico que fue X&Y. Y claro, se agradece que Coldplay por un rato no suene a Coldplay en un mundo en que empiezan a abundar las bandas que quieren sonar a una banda que ya de partida era una versión aligerada de Radiohead.

La partida instrumental con Life in Technicolor pareciera ser un introductorio a un tema inexistente, pero aún así funciona bien como una declaración de intenciones. A continuación, el primer tema propiamente tal, Cemeteries of London, es una buena carta de presentación de una banda que busca sonar distinto, una composición más agresiva, menos edulcorada que lo que muchos esperarían, y la prometida mejora en el trabajo lírico de Martin, muy lejos de la balada de amor eterna.

Lo mejor llega pronto. 42 tiene una partida que no se aleja de lo clásico de la banda, con el falsete de Martin y su piano, pero desde ahi toma caminos distintos, desarrolando un súbito cambio de ritmo y una sección instrumental extensa para parámetros habituales, para terminar en una nueva sección vocal antes de un breve retorno al tema inicial. Aplausos. Esta mini suite es la composición en que la banda se acerca más al rock progresivo, claro que pasado por la escuela de Mansun.

Tres tracks presentan dos partes, pero se trata de temas separados, hasta con silecios entre ambas “partes”. Por alguna razón a la banda le pareció adecuado de esta forma tres temas escondidos, a los que no se puede acceder directamente. Es una lástima, porque estas codas o segundas partes son realmente destacables. Reign of Love, sin coros, y con la voz acompañada únicamente por piano y efectos de guitarra estilo The Edge es una joyita. Chinese Sleep Chant sigue la estructura sin coros, aunque ahora con un muro de guitarras cubriendolo todo, incluyendo a la voz.

No todo funciona, sin embargo. En Yes! Martin canta en un registro más bajo que el habitual dando un resultado muy atractivo, los arreglos son prolijos especialmente en cuanto a la percusión, bastante original, pero la inclusión de arreglos de cuerdas world music parecen un tanto innecesarios y clichés y terminan dañando la canción. Strawberry Swing tras repetidas escuchas no logró resultarme nunca atractiva con su ambiente festivo.

Por supuesto, también hay en Viva La Vida.. composiciones más directas y más esperables para la banda. Ahi está el tema homónimo, que pasa sin pena ni gloria, y ahi también está Violet Hill, con un sonido más agresivo y conciso, una excelente elección como single, aún con sus introducción atmosférica y su bella coda en piano.

Para el final Coldplay guarda parte de lo mejor. Death And of All his Friends presenta una estructura atípica que resulta particularmente atractiva, alejada del formato canción, evolucionando en forma orgánica, impredecible. Le sigue The Escapist,  una composión minimalista y basada en una secuencia que es la base de Life in Technicolor, cerrando delicadamente un trabajo si bien no perfecto, si con abundancias de grandes momentos, y con certeza un triunfo para una banda que comenzaba a perder credibilidad pese a sus millones de discos vendidos.

julio 22, 2008

incoherencias

Archivado en: música, personal — Etiquetas: , — Jorge López @ 9:26 pm

Peter Hammill es todo un desconocido para las masas, e incluso para las inmensas minorías. Si dijera que es el líder de Van Der Graaf Generator tampoco aportaría mucho, menos si mencionara que ya lleva más de 40 álbumes en su carrera, y que las únicas veces en que ha aparecido en discos de esos que venden millones ha sido cuando ha colaborado en canciones de Peter Gabriel. Todo esto son sólo palabras que no significan nada a quienes me lean. Para mi hablar de Peter Hammill es hablar de un genio incomprendido (incluso por mi, he de admitir), para el resto es otro tipo desconocido más.

Pues bien, Hammill en 2004 edita un disco llamado Incoherence. Una pieza musical continua donde explora la forma en que el lenguaje nos disocia y transforma lo que queremos decir en otra cosa, en incoherencias.

O como él dice:

And when language corrodes
all our faculties falter and blur.
Nobody knows how our tongues got so swollen and furred.
What truths are there left to be told
when we’re all lost for words?

Siempre he leído que el desarrollo del lenguaje fue fundamental para el desarrollo del pensamiento abstracto, y que a mayor desarrollo del lenguaje logramos una mayor cultura, inteligencia y capacidad de relacionarnos con el entorno, siendo justamente la falta de desarrollo del lenguaje un elemento claro que podemos ver en los sectores socialmente más complejos (léase flaites).

A pesar de ello, no dejo de pensar de que Hammill algo de razón tiene. El lenguaje nos une, pero muchas otras veces sólo mantiene diplomáticamente las distancias, permitiendo un idioma común para millones de mentes que ciertamente funcionan de manera muy heterogénea.

Me gusta el silencio. Me gusta caminar en silencio, observar a quien está a mi lado sin decir nada, tratar de que las voces en mi cabeza se callen y quede la esencia. Me gustaría estudiar el lenguaje oculto en los gestos, sistema más puro que el de las palabras.

Después de todo, las palabras se gastan, cansan, dejan de significar, o cambian su significado según la ocasión. Tan fácilmente nos acostumbramos a decirlas hasta olvidar por qué las decimos. Cómo pierde el significado lo dicho, cómo se hace agua y luego se desvanece tan sólo por repetirlo. No sería mejor acaso decirlo una vez y luego no volver a manosearlo, con tal de que conservar ese brillo inicial, con tal de no darte cuenta un día que ya no sabes de lo que estás hablando.

¿Cuántas buenos días, cuántos cómo estás, cuántos bien decimos y escuchamos diariamente? ¿Cuántos te quiero, cuántos te amo hemos dicho sin estar seguros de lo que sentimos? La ultimachupádelmate. ¿Cuál es el porcentaje de usuarios de esa frase que realmente han tomado mate? y de esos, ¿quienes guardan algún recuerdo claro de esa última chupada al mate? a mí lo que se me viene a la mente en cambio es el sabor metálico de la bombilla. No es exactamente en eso en lo que debiera estar pensando, o sí?

Pese a todo lo anterior, no me queda más que escribir. Qué más puedo hacer.

Palabras, palabras, palabras.
Yada, yada, yada.

julio 18, 2008

cáncer

Archivado en: relatos — Etiquetas: , , — Jorge López @ 8:41 pm

Vive con ella desde hace treinta años, ella dice que él es un amigo suyo, él dice que ella es su pareja. Ella se está muriendo, y cáncer le duele todo el tiempo. Él la cuida, a sus 85 años hace lo que puede y testarudamente dice que hasta la muerte será él quien esté con ella, que nadie más que él tiene que hacerlo.

Ella llora de dolor cada noche, y pierde horas médicas porque no leyó -ni él tampoco- el papel enésimo que le dieron en el hospital. Si, ese pequeñito color verde que decía las catorce treinta de ayer.

La mejor amiga de ella no es precisamente la mejor amiga de él. Ella, la amiga, cree que allá atrás del sitio es donde está la ex mujer de él, que un día hace muchos atrás decidió desaparecer. La amiga cree que quien lo decidió en realidad fue él, y la mantiene allá atrás, bien bajo tierra. Que tras una vida de golpes y vejámenes varios lo mismo pretendía hacer ahora con ella, pero que el cáncer llegó antes y lo dejó de forzado enfermero.

Ella sigue llorando, y su amiga ahora también llora. Llora porque morirá, como todos también moriremos, pero con más dolor que el resto, ese dolor que ya no es del cáncer, es del callejón sin salida de su vida.

Esto, señores, no es ficción.

julio 12, 2008

escena tres

Archivado en: relatos — Etiquetas: , — Jorge López @ 8:20 pm

Fueron escasas las fracciones de segundo que salvaron al perro. Literalmente salvado por un pelo del impacto con el auto, un robusto 4×4 del año, el perro sigue su marcha. No sabe que estuvo a punto de que sus transmisiones en este mundo terminaran, de transformarse en una mera masa deforme de carne. Probablemente sabe que estuvo a punto de sufrir algo doloroso, no sabe bien qué, y  sigue su marcha a la tercera pista con algo más de miedo que con el que llegó a aquella cuasi fatídica segunda pista.

¿Y el chofer? el chofer ya está en su destino, ya olvidó todo el asunto, si es que acaso lo notó. ¿Y el perro? el perro ya está abriendo con su hocico una bolsa de basura en una calle escondida, minutos antes de que la dueña de casa escuche el ruido y salga a tirarle una piedra, que lo hará correr de vuelta a la avenida.

julio 9, 2008

algo va a ocurrir

Archivado en: relatos — Etiquetas: , , — Jorge López @ 6:53 pm

Tengo la seguridad de que algo va a ocurrir dentro de poco, poco siendo algo más de un mes, poco siendo el trece de agosto. No recuerdo ninguna efeméride mundial, nacional ni mucho menos personal que pueda celebrarse en tal fecha, y tengo suficiente cansancio y pereza como para buscarlo y satisfacer una inquietud que realmente no tengo. Pero algo va a ocurrir, no me cabe duda. Y si tanta seguridad tengo al respecto ha de ser por algo más de una corazonada, y por supuesto que hay algo más.

Fueron cuatro las veces que escribí o pensé escribir 13 de agosto de 2008 como la fecha de hoy que claramente hasta por lo menos 5 horas y 10 minutos es nueve de julio de 2008. Nueve de Julio si que es fecha importante, al menos para los hermanos argentinos que si tienen una calle centrica de Buenos Aires con tal nombre, algo habrán de celebrar. Ahora que lo pienso mañana es diez de julio y creo que moriré sin saber qué ocurrió ese día ni quién era el tal Huamachuco que apellida nuestra emblemática calle de los respuestos de auto y los honrados instaladores de plumillas a dos(e)mil.

Y si, de pronto mis dedos guiaron al lápiz para que presionara el papel y quedara impregnado con los numerales 13 08 08 sin razón alguna. Es cierto, ya quisiera que llegara agosto, y con él un mes más cerca de septiembre, y con septiembre ya estamos listos para el verano y con eso fin de la campaña de invierno y de las guaguas y abuelos enfermos y reenfermados otra vez.

Pero no, esa no es una razón para escribir con tanta seguridad esa fecha. Más bien me habría confundido sólo de mes, no de día, habría sido un nueve de agosto, no un trece. Así que si, no hay duda, algo se viene. Algo ha de pasar el trece, y no queda más que esperar a que sea algo bueno.

julio 8, 2008

ochenta

Archivado en: personal, relatos — Etiquetas: , , — Jorge López @ 9:46 pm

Mayo de 2007. Una mujer de unos ochenta años llega de urgencia, lleva varios días con dolor abdominal, nauseas y vómitos, apenas y ha podido comer algo. Algo deshidratada, desde hoy febril.

Decido enviarla al hospital, donde fallece esa noche.

Cinco días después un anciano en sus ochentas llega a consultar. Le duele la espalda, le duele la cabeza, dice no dormir muy bien. Su espalda contracturada, su presión arterial por las nubes.

-Doctor, usted vio a mi señora el otro día.
-¿Ah si? ¿Cómo se llama?

Al escuchar el nombre pude entender mejor. Un cierto sentimiento de culpa se apoderó de mi, culpas no sólo mías, sino de todo un equipo que quizás no detectó cosas a tiempo. Una sensación culposa por cierto injustificada, pero no por ello menos real. Darse cuenta de que este hombre está aquí no tanto por el insomnio, ni por el dolor, sino más bien buscando una explicación, algo que permita un consuelo, o quizás tan sólo un desahogo. Y entonces las preguntas ¿Confía en mi? ¿Confiaría yo en mi estando en su situación? ¿Qué espera de mi?

Perder de pronto aquello que pensaste que siempre tendrías, aquello que ya era parte de ti. ¿Podría yo acaso?

Enero de 2008. Más de seis meses después lo veo en la sala de espera. Revisando la ficha me entero que en septiembre intentó suicidarse, se tomó todas las pastillas que encontró. Pero ya no haría esa tontera oiga, no pues.

Hace quince días murió su hermano, una trombosis, dice. Está triste. Pero sé que es la vida, sabe, ahora veo las cosas de otra forma. Tengo un nieto que crié como un hijo, no quise que el que dejó embarazada a mi hija lo reconociera. Quiero que termine los estudios, quiero estar sano para eso. Ahora no veo mucho, me operaron hace poco de la vista, particular me lo hice pues, si en el hospital no tenía para cuando. Ahora el treinta y uno tengo control con el doctor, a ver si me saca los puntos, me dijo que no podía hacer esfuerzos, así que no he trabajado nada, pero yo no estoy habituado a estar así pues. Trabajamos harto con mi vieja, ahorrábamos nuestros pesitos y ahora por eso estoy tranquilo, le dimos educación a los hijos, pero quiero trabajar.

Uno de sus hijos quiere internarlo en una clínica para hacerle exámenes. Pero yo soy así como me ve pues, soy un hombre de campo, no me gusta vestirme bien y usted sabe, uno tiene sus maneras. Qué voy a ir allá donde esa gente bonita, si uno tiene que estar donde le corresponde. Ahí estaría jugoseando nomás, como dice el nieto.

Y lo veo sonreír.

Es una sonrisa pura, transparente, que sólo puede surgir cuando el dolor ha cedido. Una sonrisa que envidio.

julio 6, 2008

blood on the rooftops

Archivado en: música — Etiquetas: , , , — Jorge López @ 1:08 am

Though your eyes see shipwrecked sailors you’re still dry…

Ingleses de sudamérica nos dicen. Más son las veces en que nos damos cuenta de lo contrario, pero cuando se trata del espíritu melancólico y gris que los ingleses parecieran tener, es donde vemos que tan lejos no estamos de ellos.

Quizás son entonces razones sociodemográficas las que expliquen mi predilección por Blood on the Rooftops, joya del disco Wind and Wuthering (1977) de los ingleses Genesis. La banda suena aquí más inglesa que nunca, más aún quizás que en el ya muy inglés Selling England by the Pound de 1973. Dejando en clara su autoría, Steve Hackett comienza pulsando las cuerdas de su guitarra acústica mientras tan sólo un minuto más tarde Tony Banks ingresa con su comedido y preciso uso de teclados en los que destaca el Mellotron, mientras Phil Collins hace una entrega vocal llena de sentimiento y pasión.

Comprender completamente el trabajo lírico de esta canción puede ser difícil, siendo muchos de los versos menciones programas de TV de la época o eventos netamente británicos, incluyendo al saludo de la Reina en Navidad, o un juego de cricket. Pero aún así, la descripción de una existencia sentados al lado de la TV, bebiendo té y cambiando el canal cuando éste se atreve a mostrarnos cómo el mundo se cae a pedazos no puede sino hacernos sentir remecidos por ese familiar sentimiento de inmovilidad, de no hacer, de no pensar. Imposible no sentirnos tantas veces atados a una vida ligada a los placeres breves, dando más espacio del necesario a problemas triviales e ignorando los temas más importantes.

Una vez que la canción termina la banda no abandona el tópico en los temas siguientes que dan cierre al álbum, primero dos instrumentales acerca de sueños inquietos de los que duermen en esta tierra inquieta, como se traduce el título conjunto de ellos (y a su vez línea final de la novela Cumbres Borrascosas), y luego explorando el espíritu de desolación cuando todo lo que amas se ha perdido que transmite Afterglow.

…O es quizás Blood on the Rooftops una de mis favoritas del catálogo genesiano tan sólo porque no amar esta canción es sencillamente imposible. Demasiada belleza como para no aceptarla. Melancólica belleza.

Escuchar: Genesis – Blood on the Rooftops

Tema Silver is the New Black. Blog de WordPress.com.

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