La fotografía es algo que sencillamente me apasiona. Es así como la fotografía de bandas en vivo es algo que he realizado y que me ha traído bastantes satisfacciones, y con lo que siento que he aportado en la difusión de bandas de un circuito que ciertamente es difícil que logre masividad, publicando notas y galerías en rock-progresivo.org.
Con Astralis, banda dirigida por Patricio Vera-Pinto, he logrado un trabajo de bastante calidad y que me enorgullece que ocupen para su promoción. Es así que figuraciones de la banda en dos de los medios más masivos de Chile han sido acompañadas de fotografías realizadas por mí.
Ver tu nombre en los créditos de una fotografía da un gusto especial. Es decir éste es mi trabajo, esto es lo que hago. Y lo que hago lo hago bastante bien. Una gran motivación para seguir dedicándole mi tiempo a la fotografía.
Leo Infancia, el primer volumen de memorias de J.M. Coetzee. La infancia de Coetzee que elije ocurre mientras el autor tiene 10 u 11 años. Quedan aún unas treinta páginas más por leer, pero siento que ya hay algunas cosas que debiera dejar por escritas.
Hasta donde recuerdo, mi único acercamiento previo a unas memorias eran del mismo Coetzee y su Juventud. Curioso estoy ante la infancia de Saramago, por cierto. El primer elemento en asombrarme fue cómo el relato es desprendido de la propia realidad, refiriéndose a sí mismo en una tercera persona omnisciente. Un narrador que todo sabe de este muchacho más bien serio, culposo, absolutamente consciente, gris y carente de la ingenuidad con la que muchas veces se presenta a los niños.
A los ojos de este niño de mediados del siglo XX vemos también las tremendas diferencias y barreras que se establecen en sudáfrica entre los afrikaners, los ingleses, los nativos y los de color, diferencias que posteriormente marcarán buena parte de la obra del Nobel de Literatura 2003. Muchos mundos en un sólo mundo, los frutos ya comenzando a madurar de un proceso que sólo llevará más adelante a más y más resentimiento en una nación que desde el comienzo estuvo marcada por las diferencias raciales, y los síntomas del daño no se escapan de la visión del niño.
Por supuesto, tampoco se escapan las relaciones entre sus pares, sus padres, familiares y profesores, con una curiosa -para uno como adulto- manera de explicarse las relaciones humanas, pero que quizás no se aleja tanto de la realidad a fin de cuentas.
Cada capítulo parte con una descripción de un hecho puntual a partir del cual van brotanto más y más recuerdos y sentimientos asociados. Todo es observado desde lejos, sin traducciones adultas, sin ser tocado, libre para que podamos hacer nuestras propias interpretaciones, para que podamos acercar nuestra propia experiencia y recordar ese tiempo en que eramos niños, en que pensábamos distinto, pero en que no necesariamente eramos todo lo ingenuos que quisiéramos haber sido. Un tiempo en que se forjó el quién somos hoy.
Somos él y yo, esperando atención en la botillería del barrio.
¿Viene de ahí? ¿hay fiesta o no? ¿ah no? ah, viene de otro lado, ahh, es que pensé que había salido del local. Me da dos dos de pisco y una cocacola. Las de pisco de las chicas. ¿Que me conviene más la promo? bueno, llevo la promo. Oiga es que yo no tomo nunca, sólo para las fiestas. Yo trabajo estos días de fiestas, pero me llegó una chiquilla de visita, y hay que tener qué servirle. Yo me había comprado una chica de pisco pero me la había tomado solito antes que llegara, y no puedo tenerla sin nada pa’ servirle. Usté sabe, ellas son las que mandan. Yo ni tomo, si es para ella, para que esté más sueltecita, sabe. A ver si me puedo arrancar del trabajo y me la traigo pa’cá a la fiesta. Uno nunca sabe cuando puede cantar la perdiz. Ya caballero, le toca que lo atiendan, páselo bonito en las fiestas, no tome mucho eso si ah?
Cinco notas. Míseras cinco notas son las que me hacen estar aquí. Benditos compositores contemporáneos que son capaces de tenerme aquí todo un concierto por esas cinco notas que Andrés, al lado mío, es incapaz de ejecutar pues está tocando todo lo demás. A veces pienso si no será ése el objetivo, si acaso no seré yo el centro de la presentación, si mi presencia visible pero insonora era acaso el fin último buscado. Pero entonces mi argumentación sin pies ni cabeza se encauza al tiempo que me doy cuenta de que estoy a punto de cabecear en el asiento. Ahí si que sería el centro de la función, una función única, y en mi caso particular, última.
Entonces, ¿por qué estoy aquí? por qué estoy echado en este asiento, con un traje que nunca me quedó bien, incapaz de mantener una postura acorde durante todo el tiempo que tengo que esperar por esas cinco notas, y luego todo el tiempo que quedará antes que deba recibir los aplausos, esperar a que el director entre y salga por más aplausos un par de veces y luego ante su orden ponerme de pie para recibir las congratulaciones por algo que apenas hice. Ciertamente mi buen amigo Andrés se las merece más, tiene un par de segmentos solistas en los que se luce, y me luzco a su lado no haciendo absolutamente nada.
Vamos, no bosteces. Hace rato que hacer gestos como llevar las cejas hacia arriba, sacar y ponerme los lentes o llevarme la boquilla del oboe a la boca no dan resultado. En cualquier momento caeré derribado sobre los fagotistas, y ellos directo sobre las violas.
Pero ¿quién soy yo? ¿acaso tan sólo la imaginación de alguien en el público, como aquel en la tercera fila a la derecha, alucinando un poco para pasar el rato? ¿acaso soy la manera en que evito que sea él quien caiga dormido? ¿acaso soy la excusa para no viajar con la música a lugares que no quiere ir? ¿acaso no soy nadie si no estás mirándome?
Tras cuatro años de silencio, en los que Steven Wilson ha capitalizado su intenso trabajo de ya dos décadas con Porcupine Tree, junto a su proyecto Blackfield, y en que Tim Bowness editó su primer trabajo solista, junto a otras colaboraciones, vuelve No-Man, dúo que disco tras disco ha desafiado las categorizaciones estilísticas, empujando los límites de la música pop.
Schoolyard Ghosts recoge lo mejor de múltiples fases anteriores del dúo. Donde Returning Jesus y Together We’re Stranger eran trabajos donde los arreglos se mantenían contenidos y en un mínimo necesario, especialmente en este último, Schooyard Ghosts presenta una instrumentación prolija que lo emparenta con Flowermouth, pero con el sentido más orgánico del no-man actual. Por otro lado, vuelve el sentido narrativo entrecortado que pobló Wild Opera, lo que obliga al auditor a llenar los espacios vacíos en las historias de Bowness. All Sweet Things da la partida y marca el ritmo que seguirán las cosas durante el disco, con un trabajo lírico incluso optimista o feliz -al menos para los cánones de no-man-, y un aire melancólico y contemplativo en una composición sin percusiones y guiada por los rasgueos acústicos y el piano, con un notorio mellotron acompañando al registro de Bowness. Un ambiente similar es el que sigue en All the Beautiful Songs You Should Know, una composición pop muy efectiva, con una base acústica embellecida con arreglos de cuerdas y guitarra electrica. Pigeon Drummer pareciera seguir ese aire, sólo para ser remecido por estallidos de percusión, guitarras y mellotron al estilo de Darkness de Peter Gabriel, o incluso Clocks de Steve Hackett. Se trata de un vínculo directo a los tiempos de Wild Opera, y donde previamente una composición similar había quedado fuera de Returning Jesus por no calzar con el resto del material (como fue el caso de Darkroom), aqui el dúo decide optar por la variedad. Y claro, puede descolocar que en esta ocasión No-Man no entregue un trabajo tan cohesivo como los anteriores, pero es el valor de cada composición el que brilla en Schoolyard Ghosts.Pieza pivotal es Truenorth, extensa y cinemática composición que muestra todo un viaje emocional, desde la desolación y confusión tras una ruptura amososa hasta el punto en que el corazón logra sanar y estar dispuesto a comenzar de nuevo. Bowness logra emocionar con su soberbio trabajo lírico que de cierta forma cierra el capítulo de Together We’re Stranger.
the days felt cold and never changing,
so you just slept the whole way through.
when you think about the future,
it’s like the past, but hard and small.
..
you survived yourself.
you survived inside the lost world.
the ghosts of harm retreat.
..
sweet surrender to the night.
sweet surrender to the light.
the dreams of love repeat.
Wherever There is Light y Song of the Surf siguen, dos temas musicalmente en situaciones opuestas. Donde el primero presenta un prominente mellotron y un ambiente ensoñador, el segundo es una composición más áspera y cruda para los parámetros de No-Man. Sin embargo, líricamente parecieran estar emparentadas, por un lado la narración de Jane, una mujer que se enamora y desenamora con facilidad, y por el otro la de quien ha sido abandonado, haciendo una dupleta particularmente interesante.
Streaming es de cierta forma anticlimática, una composición ligera y acompañada de percusiones electrónicas que recuerdan a épocas pasadas del dúo, pero se convierte en el momento más débil de un trabajo hasta ahora intachable.
Para el final, Mixtaped, con No-Man como nunca acercándose al Talk Talk tardío, desprovisto de toda la prolijidad de arreglos del resto del disco, con la guitarra de Steven Wilson y las percusiones de Gavin Harrison brindando un ambiente sonoro oscuro y desolador, hecho para ser eschado a luces apagadas, acompañando a otra de las memorables líricas de Bowness:
You’d kill for that feeling again,
afloat in the ocean, before the pain.
Así, definitivamente No-Man no defrauda, entregándonos un gran trabajo lleno de detalles a descubrir en cada escucha, demostrando que la chispa creativa del dúo sigue existiendo. Esperemos que no tengan que pasar otros cuatro años para saber con qué nos sorprenderan en esa ocasión.
Preguntándome en estos momentos si acaso no habrá alguien que haya escrito y publicado acerca del valor del emoticon dentro de la comunicación actual, tras ver lo ridículos y falsos que se ven los ja jas y los je jes dentro de una entrevista en un diario.
(por lo menos suena a un excelente proyecto de tesis)