Jorge López.

octubre 26, 2008

cartón

Archivado en: fotografía — Etiquetas: , — Jorge López @ 6:08 pm

¿Quién dijo que el cartón existe tan sólo para hacer cajas?

(Montaje de la XVI Bienal de Arquitectura de Santiago)

 

Fotos: Jorge López G., Cámara: Nikon D60

octubre 19, 2008

congreso – pájaros de arcilla

Archivado en: música — Etiquetas: , , , , , — Jorge López @ 1:31 pm

El disco mítico. Todo fan de una agrupación siempre tiene la ilusión de que podría llegar a existir material inédito de ese período clásico e irrepetible, joyitas que por alguna razón no se han editado pero que son tan buenas o incluso mejores que las cosas que conocemos. 

En el caso de Congreso las cosas dan un paso adelante, con la existencia de un disco completo que sólo pudo ser editado en Argentina y nunca en Chile, donde fue considerado muy poco comercial para su publicación. No sólo eso, sino que se trata de material que no sólo los fans que lo han escuchado alaban en forma generalizada, sino que el mismo Sergio ‘Tilo’ Gonzálezha calificado como dentro de lo mejor de la carrera del grupo. 

Fue en 1984 que CBS ofrece al grupo grabar un disco en argentina. Congreso, en esos momentos sin vocalista tras la salida deJoe Vasconcellos, pero con la adición de Jaime Atenas en saxo, comienza a trabajar en un nuevo trabajo mayormente instrumental. Algunas partes vocales serían asumidas por el flautista Hugo Pirovic, pero el fuerte del trabajo estaría en una densa malla instrumental. Los temas en general se caracterizarían por ser contrastantes, y con una fuerte influencia de jazz fusión. 

A lo largo de todo Pájaros de Arcilla son el piano de Anibal Correa y el bajo de Ernesto Holman los instrumentos que más destacan, ambos dando sendas lecciones de musicalidad, con una entrega virtuosa, pero siempre acorde al sentido de la composición. Que este disco marque la despedida de Congreso para ambos hace pensar que quizás ellos mismos sabiendo esta situación se entregaron en un mil por ciento a dar sonido a las composiciones de Sergio González.

Es difícil destacar composiciones dentro de un trabajo que más bien pareciera ser un sólo gran tema de 35 minutos, pero aún así podríamos mencionar a Voladita Nortina, donde los vientos al unísono dan un trasfondo, denso al comienzo, más ligero hacia el final, sobre el que el piano y el bajo hacen maravillas; el homónimo Pájaros de Arcilla que musicaliza versos de Victor Sanhueza con una bella partida vocal tras la cual la banda se transforma en orfeón; Andén del Aire y sus solos de saxo delirantes; En la Ronda de un Vuelo, una lección de bajo fretless por parte de Ernesto Holman con un perfecto acompañamiento de piano; o Allá Abajo en la Calle con su estallido sonoro donde hace su quizás única aparición -pero como siempre tremendamente efectiva- la guitarra eléctrica.

Pájaros de Arcilla es un trabajo único, fundamental. Un disco que debe ser editado oficialmente, con una difusión adecuada tanto en Chile como en el exterior. Un trabajo que debe ser escuchado no sólo por minorías que de una u otra forma hemos llegado a conocerlo. Esto por honor a Congreso, y a la música chilena.

 

Pájaros de Arcilla en vivo:

 

octubre 15, 2008

philip roth – la contravida

Archivado en: libros — Etiquetas: , , , — Jorge López @ 7:26 pm
Muy pocas veces me ha pasado que no he logrado completar un libro. Me sucedió con Guerra y Paz de Tolstoi, sencillamente no pude con la cantidad de citas en frances por página, demasiado para mi mínimo gusto por la francofonía. Estuvo a punto de pasarme con La Señora Dalloway de Virginia Woolf, y la verdad es que todavía pienso que mi ejemplar tenía algún problema pues ningún libro puede terminar así, tan irresolutivamente. Es eso o no entendí nada, lo que no me extrañaría. Y ahora me ha vuelto a pasar, esta vez con Philip Roth, uno de los eternos candidatos al Nobel que me dejó particularmente encantado con Sale el Espectro, una de sus últimas novelas, sino la última.   

Pues bien, el libro en cuestión es La Contravida. Lo que partió como un relato particularmente atractivo y de buen ritmo, comenzó antes de la página 80 a diluirse en una serie de situaciones y encuentros entre los protagonistas (al menos los que parecían serlo en las primeras páginas) y sus raices familiares judías, a través de varios saltos en el tiempo y recuerdos de conversaciones pasadas. Roth usa en ocasiones estructuras atípicas en su narrativa que me parecen particularmente refrescantes y atractivas, pero el problema es que al menos en este caso de lo que quiere hablar no me remece ningún nervio.
 
De a poco fui notando como la lectura se fue convirtiendo en una obligación más que en un deleite, cómo avanzaba páginas tan sólo esperando que aquel primo lejano, judío más bien ortodoxo, dejara de una buena vez de hablar y se enfocara el relato a la situación en por qué uno de los hermanos había muerto, que supongo es lo que más adelante sería develado.  Demoré la decisión, lo intenté, realmente lo intenté, pero llegó el punto en que me di cuenta de que sólo me engañaba a mi mismo dando vuelta páginas sin entender lo que leía, y peor aún, sin interesarme en ello. 

Tengo otro libro de Roth más por leer, El Profesor del Deseo, veremos cómo me va con ese, pero creo que sólo después de un período de descanso sin don Philip. Claro, luego de Sale el Espectro sentí que se trataba de una apuesta con la que siempre me iría a ganador. 

Errar es humano, dicen. Y seguro que Roth también ha errado de cuando en vez. De todas formas La Contravida quedará en la biblioteca, esperando el momento adecuado. 

octubre 12, 2008

Gastón, el gato.

Archivado en: fotografía — Etiquetas: , — Jorge López @ 8:35 pm

Éste es Gastón, el gato, posando frente al juguete nuevo de su amo, una Nikon D60.


octubre 3, 2008

sueños perdidos

Archivado en: relatos — Etiquetas: , , , , — Jorge López @ 9:16 am

Despierta y mira su reloj de pulsera sobre el velador. Se bendice por su despertar a la hora y maldice a su alarma que no sonó, y decide que esta vez no se quedará en la cama ni un segundo más y va directo a la ducha. Toma sus cosas, guarda el laptop y parte raudo a las escaleras, pero a último minuto cambia de parecer y toma el ascensor. Primer piso y puerta de salida. Mira el cielo, está oscuro y pareciera que va a llover. Sube al auto. El brillo del reloj en el panel le obliga a mirar. Lee los números de la pantalla led.

5.15 

Mira por segunda vez su reloj de pulsera con algo de dificultad, en las mañanas le cuesta enfocar. 5.16. Intenta vanamente que ese 5 sea un 7, pero no, mierda, despertó dos horas antes. Piensa en volver a dormir, pero no, ya no tiene sueño y decide partir. ¿Partir a dónde?

Las calles, salvo un ocasional compañero de madrugada, son suyas. Maneja lento, se detiene y vuelve a partir haciendo de estas dos horas que le restan un viaje por el recuerdo, revisitando cada lugar que compartieron. Recuerda las palabras, recuerda los gestos, recuerda largos silencios y no puede evitar sentir una cierta tristeza ante lo que no fue. 

La luz del semáforo da rojo. Cierra los ojos y espera retomar el sueño perdido. Pero el sueño es otro sueño, y la luz verde dice que hay que seguir adelante. Sorprendentemente no le parece una mala idea en lo absoluto, y parte acelerando en segunda.

Tema Silver is the New Black. Blog de WordPress.com.

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