Ubicada en el extremo opuesto Hanga Roa, el centro poblado de la isla (aún cuando esto no signifique más de 18 km de distancia), y sin mayor presencia humana que algunos puestos de comida y artesanías, pero que no son visibles desde la playa, Anakena es un pequeño paraíso, resguardado por los moai del Ahu Nau Nau, el conjunto en mejor estado de conservación de la isla.
Todo llama al descanso, aún cuando algunos sólo tengamos una hora para hacerlo.
Pero ya volveremos por más.
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Una hora en el paraíso se multiplica por mucho.
No me extraña que pienses volver.
Gracias por compartir estas bellas fotos.
Comentario por Salva — noviembre 17, 2009 @ 10:08 am