Simplemente cedió. Fatiga de material, inexorable paso del tiempo, peso excesivo, o tal vez sencillo desequilibrio, de un momento a otro se fue al suelo en un casi poético desplome que vió a su pesado cuerpo aterrizar en el asfalto, al tiempo que mi auto circulaba por las lindas calles de tu barrio. Las normas del buen ciudadano son las que me hacen decir casi antes de poético, pues con toda honestidad la caída no pudo tener una mejor puesta en escena: El impacto con el suelo fue brutal, cinematográfico, seguido por un suave deslizamiento por la pendiente algo abrupta del lugar, mientras otra caída, la de su bolsa de las compras del día, ocurría en un ángulo oculto, pero ahora se manifiesta por el ruedo de dos rojos tomates que terminan su camino un par de metros calle abajo.
No son maneras de terminar, está claro. Golpeada en el suelo, transpirada ante el inclemente calor del verano, desamparada, sola. Frágil, débil, gorda, sola.
Lentamente paso de largo, mirando por mi espejo retrovisor, sin perder momento alguno del espectáculo, mientras pienso de qué material estoy hecho yo.
Hola Jorge. Muy bueno este relato. Me gustó mucho el detalle de los tomates rodando; casi los pude ver y me imaginé el resto de la escena. Es la primera vez que vengo por aquí. Nos leemos! Saludos.
Comentario por blopas — mayo 30, 2010 @ 7:30 pm
Pues gracias, Blopas, la fatiga de material me había dejado en panne en este mini relato, pero esos tomates llegaron en el mejor momento.
Nos leemos!
Comentario por Jorge López — mayo 31, 2010 @ 10:14 pm
Menuda sorpresa. Te he seguido después de haber leído tus comentarios en casas amigas y me encuentro con un relato tremendo. Describes una escena curiosa, absolutamente cargada de significados y pones fin con un gran enigma (qué material será ese?)
Me ha encantado.
Me ha hecho pensar en materiales de fabricación.
Un saludo.
(Yo seguro que vuelvo ;) )
Comentario por Xiana da Noite — mayo 31, 2010 @ 5:09 pm
Gracias Xiana! Los relatos han estado escasos por aquí, también el tiempo, curiosa coincidencia, pero de cuando en cuando llegan. Y bueno, anda a saber qué material sea aquel, pero todos finalmente se fatigan.
Saludos y gracias por la visita.
Comentario por Jorge López — mayo 31, 2010 @ 10:21 pm
Buen micro, casi veo la mujer caer con su bolsa, desparramarse todo y el polvo de los años envolver el ambiente.
Salut
Comentario por micromios — julio 13, 2010 @ 2:33 am