Te contaré algo, pero no te rías, te lo cuento porque te tengo confianza y me tiene preocupado. Es importante, nunca me había pasado algo parecido, ni estando curado, menos estando bueno y sano. El otro día me caí de la cama, ¡te dije que no te rías! si el problema no es ese, es lo que pasó después: el problema es que el momento después de caer de la cama fue el mejor momento de mi vida. Tal cual. Una sensación de plenitud absoluta, de ningún dolor. Sentir que todo por fin está bien. Fue realmente algo maravilloso, hermoso, demasiado bueno. Pero ese es justamente el tema, algo demasiado bueno no tiene sentido, pues yo debí sentir dolor y punto, ¿no?
Entonces empecé a pensar que me debí haber golpeado la cabeza y no lo noté. Por eso decidí ir a verme con un neurólogo, pero la verdad es que no me convenció, me miró con cara rara y dijo que no me preocupara. Lo mismo me dijo, con palabras más bonitas, otro neurólogo que ví después, que era algo normal, pero yo me preocupo y le dije a ese que quizás esto podía ser algo malo, y que qué pasaba si lo era, y entonces me dió una orden para un escaner. ¡Y el escaner no me vas a creer que salió bueno! Yo igual busque en internet y vi que a veces salen más cosas en la resonancia magnética así que me conseguí por ahí una orden para una y esa me la hago mañana.
Entremedio de todo vi hasta un iriologo, ¿lo podís creer? Según él efectivamente hay algo malo en mi cabeza, ¡y eso que yo ni le dije nada de lo que me había pasado! me dejó unas cosas de homeopatía, pero no creo que las tome, si yo no creo en esas cosas naturales, pero de que supo que había algo, lo supo. Porque yo algo tengo que tener, eso está claro.