Jorge López.

octubre 23, 2011

un domingo cualquiera

Archivado en: fotografía — Etiquetas: , , , , , , , , , — Jorge López @ 4:18 pm

 

 

Un domingo cualquiera tomamos nuestras cañas,  nos vamos al Río de la Plata, y pensamos si quizás la suerte nos acompaña, si no en la vida, al menos en la pesca de la tarde.

(Buenos Aires, Agosto 2011)

marzo 5, 2011

febrero 28, 2011

febrero 26, 2011

febrero 10, 2011

monólogos (i): los comunistas somos así

Archivado en: relatos — Etiquetas: , , , , , — Jorge López @ 10:07 pm

Sabe usted que yo no le he trabajado un día a nadie. Claro, si yo soy comunista, así somos nosotros. Yo estuve muchos años en el exilio, y me pagaban todo, en Venezuela, luego en Francia -nunca quise aprender Francés para que no me hicieran trabajar-, luego en Australia. Ahí sí que aprendí el idioma, pero porque conocí a una australiana, preciosa ella, todas sus cositas en su lugar, sabe, además buena para bueno, usted sabe, para el sexo. Si yo gorrié como quise a mi señora que se quedó aquí en Chile. Buena mujer, pero uno es hombre pues, tiene necesidades. Y me lo perdonó todo sabe, cuando llegué a Chile sin un cinco, con lo puesto, si la australiana me echó en cuanto supo que yo tenía señora, y ya acá Pinochet ya se había ido, así que no tenía nada más que hacer afuera. Cuando volví ella no me preguntó nada tampoco, pero igual se las reconocí todas, le conté todos los nombres, cada chiquilla que tuve, todas las canitas al aire, y es que ¿cómo no le iba a contar? Esa mujer es una santa, aunque se supone que nosotros los comunistas no creemos en eso, pero usted sabe, la señora ya es mayor, ya no me consiente en esas cosas, se queja mucho, así que me esfuerzo por seguir fiel. Dicen que los ginecólogos les pueden dar cosas para eso, ¿qué opina usted? a mi ya me dice que esas son cosas de jóvenes, pero yo creo que se puede.

Así que los comunistas somos una manga de flojos fíjese. Yo a mis años me doy cuenta de eso, pero para qué cambiar, y menos teniendo toda la salud gratis, que es lo que a mis años da más gastos, y más encima que mis hijos, que ganan harta plata en Estados Unidos, me depositan todos los meses unas buenas lucas, así que moriré de pulmones vírgenes nomás.

Oiga lindo reloj, ¿le gustan los relojes? mire, vendo barato unos bien elegantes, me los trae mi hijo, trabaja en una línea aérea, siempre se pierden en los aviones, igual que los lápices, le voy a traer uno de regalo. Mi señora le dice que no haga estas cosas, que lo pueden despedir, pero qué tanto, si todos robamos un poco, un poco no se nota.

septiembre 25, 2010

la caravana

Archivado en: relatos — Etiquetas: , — Jorge López @ 3:58 pm

Suenan insistentes bocinas, silbatinas y trompetas, liderados por un megáfono que brinda un discurso que consigue despertarme pero que no consigo descifrar. Me acerco tambaleante a la ventana, y ahí está una caravana de autos ornados con globos, con sus ventanas escritas con cal. Entre los autos van otros a pie, ¿menos afortunados? ¿más comprometidos? marchando con pancartas en ¿protesta? ¿celebración? ¿proselitismo político?

¿Qué hacen ellos este domingo a esta hora, mientras yo estiro lentamente mis brazos, busco mis pantuflas para dejar de sentir el frío de la baldosa del balcón, y pienso en mi boca amarga, en dónde habré dejado mis lentes, en qué hice anoche, en mi dolor de cabeza y en mis manos hinchadas?.

Mientras pienso en mis ligeras nauseas, en mi vista aún nublada, en -ahora ya más preocupado- dónde diablos están mis lentes, y en el agrado que sienten mis pies al sentir el calor de las pantuflas, tiendo a olvidar el alboroto de afuera, el que se olvida aún más cuando cierro la ventana y corro la cortina. Aún así mis ojos miopes me traicionan, mi resaca sólo pide bloquear todo posible rayo de sol, aplacar los ruidos, mi astenia sólo me invita a volver a la cama.

De pronto me extraño al sentirme violentamente estremecido: ¿es que acaso podré alguna vez sentirme parte de algo?

julio 13, 2010

no lloro por ti

Archivado en: relatos — Etiquetas: , , — Jorge López @ 12:13 am
Es que no lo entiendes, yo no lloro de pena. No es porque discutimos, te estoy diciendo que no, no te hagas el importante, ahora lloro de frío. Es el frío el que me hace llorar, no estoy triste, no lo entiendes. Es que soy sensible al hielo, siempre lo he sido.

Recuerdo tus palabras mientras camino esta mañana en que los pronósticos aciertan en la helada y siento mi cara entumecida, mis manos congeladas, pero más importante aún, una absoluta incapacidad de llorar con este frío. El recordar todo lo que no fuimos no me hace brotar más que angustia y dolor, mas mis ojos se muestran tozudamente incapaces de humedecerse.

Y te recuerdo llorando, jamás llorando por mi, sólo por el frío. Y ahora, sólo ahora, bajo cero, soy capaz por fin de no llorar por ti.

mayo 30, 2010

fatiga de material

Archivado en: relatos — Etiquetas: , , , — Jorge López @ 6:31 pm

Simplemente cedió. Fatiga de material, inexorable paso del tiempo, peso excesivo, o tal vez sencillo desequilibrio, de un momento a otro se fue al suelo en un casi poético desplome que vió a su pesado cuerpo aterrizar en el asfalto, al tiempo que mi auto circulaba por las lindas calles de tu barrio. Las normas del buen ciudadano son las que me hacen decir casi antes de poético, pues con toda honestidad la caída no pudo tener una mejor puesta en escena: El impacto con el suelo fue brutal, cinematográfico, seguido por un suave deslizamiento por la pendiente algo abrupta del lugar, mientras otra caída, la de su bolsa de las compras del día, ocurría en un ángulo oculto, pero ahora se manifiesta por el ruedo de dos rojos tomates que terminan su camino un par de metros calle abajo.

No son maneras de terminar, está claro. Golpeada en el suelo, transpirada ante el inclemente calor del verano, desamparada, sola. Frágil, débil, gorda, sola.

Lentamente paso de largo, mirando por mi espejo retrovisor, sin perder momento alguno del espectáculo, mientras pienso de qué material estoy hecho yo.

enero 19, 2010

gonalgia

Archivado en: relatos — Etiquetas: , , , , , — Jorge López @ 11:19 pm

Es el hombre a cargo de una pequeña posición de poder donde alguien ostenta más poder, pero que promete futuros mayores porcentajes. Un futuro posible si tan sólo pudiera vencer al dolor.

El dolor de la rodilla izquierda era demasiadas veces insoportable. No tanto por la intensidad, sino más bien por su constancia. Ahí estaba, cada día al despertar, y luego un poco más al ponerse en pie. Estaba en la escalinata del edificio y especialmente al presionar el embrague.

No recordaba bien cuándo había comenzado, pero a veces lo asociaba a su auto nuevo, al fruto del esfuerzo, a su primera gran compra que no requirió interminables cuotas. Mas quién era él para saberlo a ciencia cierta.

Si tan sólo pudiera pensar con claridad, pero su mente estaba nublada. Cada nueva decisión en los últimos meses pasaba continuamente por su rodilla. Un desvío que lo tornaba lento, torpe, inseguro, gris, irritable.

En algún momento pensó que podría hacer algo. Visitó especialistas, realizó todo examen solicitado, recibió terapias, tradicionales y también alternativas, hasta que su médico declaró hoy la batalla perdida.

Batalla perdida. Duras palabras que nunca esperó. Y ahora un vaso de whisky en la mano, la mirada nublada busca sus lentes, Spiegel im Spiegel suena desde el living, y la derrota nunca se sintió tan triste.

diciembre 12, 2009

la culpa de todo la tiene el alcalde

Llamo a la señora Juana al box de atención. La saludo, pero pareciera no haberme escuchado. No se ha sentado aún y comienza:

- La culpa de todo la tiene el alcalde.
- ¿Perdón señora?
- Si, y el vecino de atrás, ese enajenado, le hemos dicho al alcalde, pero nada, me lanza piedras por la pandereta todo el tiempo, y mire, el lunes me cayó una en la cabeza, me desangré, yo me tocaba y mi mano y mi brazo y mis ropas quedaban ensangrentadas, no se imagina como corría la sangre. Me tuvieron que poner puntos. Y ahora estoy bien, pero me dijeron que viniera a médico porque yo soy apoderada de mesa en las elecciones del domingo, y el que me cosió me dijo que yo no iba a poder, y yo tengo que ir, tenemos que pelear los votos, usted sabe que esta vez si que es importante.
- Claro, claro, pero volvamos a sus molestias, me dice usted entonces que se ha sentido mejor. ¿Dolor de cabeza, mareos, secreciones en su herida?
- No, nada le digo, pero si me resfrié, es que están todos resfriados en la casa, pero me tomé unos tapsin día y noche, se me calma con eso.
- ¿Con resfrío se refiere usted a moco, dolor de garganta?
- Si, si. Pero ya no tengo nada.
- ¿Ha tenido fiebre, tos?
- No, nada de eso. Pero sabe, el alcalde va a saber lo que es bueno, hoy van las noticias a mi casa, y lo voy a dejar en vergüenza frente a todos, ya va a saber, conmigo no se meten ah? Ese hombre va a aprender por las malas, así aprenden ustedes. Porque el vecino con la lavandería que puso no ha dejado de traernos problemas, si mire, le cuento..
- Disculpe señora Juana, pero le voy a pedir que nos aboquemos a sus problemas médicos, y dejemos los temas que no me competen fuera de la consulta. ¿Pasemos a la camilla?

Con franca cara de molestia la paciente se levanta de la silla. Llega a la camilla, tomo presión, normal, ausculto campos pulmonares, normales, faringe normal, pares craneanos, normales. Me dirijo ahora a su herida del cuero cabelludo, una lesión de 1.5cm suturada, sin signos de infección, la palpo suavemente.

- Ay! – grita absolutamente desmedida- Me duele!
- Disculpe señora, entiendo que el examen puede resultar molesto, pero necesito cerciorarme que su herida esté en buenas condiciones.
- Para eso no necesita ser tan bruto, ¿no se da cuenta que tengo una herida?
- Precisamente porque tiene una herida es que yo.. -no me deja terminar, se baja de la camilla y se dirige a la silla.- bueno, tome asiento.
- Ahora, sabe doctor, lo que pasa es que yo he seguido con dolor y se me va al oído y de ahí al cuello y la espalda, y a todo todo el lado izquierdo. Yo no se qué hacer, ¿qué me recomienda? – y me lo dice en un tono tan entregado y por lo mismo tan diametralmente opuesto al que usó un minuto atrás para decirme bruto que si antes ya había notado el transtorno de personalidad, ahora ya comienzo a sentir temor.
- Señora Juana, lo que ocurre aquí es que usted sufrió una herida importante en su cuero cabelludo, estas lesiones pueden producir bastantes molestias, y si bien no son de gravedad, se recomienda reposo, descanso. La labor que usted desea desempeñar como apoderado del partido en las elecciones es ciertamente elogiable, muestra su gran preocupación por la democracia y más aún, por el futuro de nuestro país. Sin embargo, se trata de una actividad estresante y que puede generar que usted no se sienta bien, y esas molestias pueden aumentar en horas de la tarde, cuando es más importante que usted como apoderada esté rindiendo al cien por ciento, defendiendo los votos para ganar la elección. Es por ello que mi recomendación es que usted mejor se mantenga en su domicilio, cumpla el deber cívico de votar como todo ciudadano, pero luego descanse en casa, y en la noche, según los resultados, que esto seguro le serán favorables, pueda celebrar, con moderación, por supuesto. Tome este certificado para presentar en el partido.
- Ay doctor muchas gracias, pues la verdad es que tiene razón, si con lo que me dice hasta ya me siento mejor.
- Para eso estamos, mi señora. Ahora descanse y va a ver que se va sintiendo cada vez mejor.
- ¡Muchas gracias, adios!
- Adios, tenga un buen día- digo con mi mejor sonrisa.

Al tiempo que cierra la puerta y me alegro sobre el bien que hice al país sacando a una loca -más allá de cuál sea su partido, que nunca supe- de un local de votación, transformo mis manos en pistolas y doy un par de tiros a la puerta. Alcanzo a guardar las armas y volver al lapiz cuando vuelve a entrar.

- ¿Y para esta tos que no me deja tranquila, qué puedo tomar?

PD1: cualquier semejanza con la realidad no es más que una curiosa coincidencia.
PD2: cerca de las elecciones los niveles de locura en la población se elevan exponencialmente, empíricamente demostrado.

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