
Un domingo cualquiera tomamos nuestras cañas, nos vamos al Río de la Plata, y pensamos si quizás la suerte nos acompaña, si no en la vida, al menos en la pesca de la tarde.
(Buenos Aires, Agosto 2011)

Un domingo cualquiera tomamos nuestras cañas, nos vamos al Río de la Plata, y pensamos si quizás la suerte nos acompaña, si no en la vida, al menos en la pesca de la tarde.
(Buenos Aires, Agosto 2011)
Te contaré algo, pero no te rías, te lo cuento porque te tengo confianza y me tiene preocupado. Es importante, nunca me había pasado algo parecido, ni estando curado, menos estando bueno y sano. El otro día me caí de la cama, ¡te dije que no te rías! si el problema no es ese, es lo que pasó después: el problema es que el momento después de caer de la cama fue el mejor momento de mi vida. Tal cual. Una sensación de plenitud absoluta, de ningún dolor. Sentir que todo por fin está bien. Fue realmente algo maravilloso, hermoso, demasiado bueno. Pero ese es justamente el tema, algo demasiado bueno no tiene sentido, pues yo debí sentir dolor y punto, ¿no?
Entonces empecé a pensar que me debí haber golpeado la cabeza y no lo noté. Por eso decidí ir a verme con un neurólogo, pero la verdad es que no me convenció, me miró con cara rara y dijo que no me preocupara. Lo mismo me dijo, con palabras más bonitas, otro neurólogo que ví después, que era algo normal, pero yo me preocupo y le dije a ese que quizás esto podía ser algo malo, y que qué pasaba si lo era, y entonces me dió una orden para un escaner. ¡Y el escaner no me vas a creer que salió bueno! Yo igual busque en internet y vi que a veces salen más cosas en la resonancia magnética así que me conseguí por ahí una orden para una y esa me la hago mañana.
Entremedio de todo vi hasta un iriologo, ¿lo podís creer? Según él efectivamente hay algo malo en mi cabeza, ¡y eso que yo ni le dije nada de lo que me había pasado! me dejó unas cosas de homeopatía, pero no creo que las tome, si yo no creo en esas cosas naturales, pero de que supo que había algo, lo supo. Porque yo algo tengo que tener, eso está claro.
Permíteme quitarte un par de minutos de tu tiempo. Eres joven y quizás te rías con lo que te voy a decir, pero necesito que escuches unas verdades fundamentales que te servirán muy pronto. No lo sabes, pero el fin se acerca, y viene más pronto de lo que crees, pues cuando comienzan a matar a los curas es una señal. Entonces tendremos que huir a la montaña, único lugar donde estaremos a salvo cuando la globalización haga sucumbir a quienes se mantengan en las ciudades, y ahí se verá si tenemos Fe o no, pues quienes no crean nunca encontrarán el agua y morirán.
Déjame darte una recomendación, claro, desde una persona ignorante pero que sabe más de lo que piensas: preocúpate de seguir a los antiguos maestros que no olvidaban el uso medicinal de las hierbas. Créeme que lo necesitarás, pues pronto llegará un momento en que no necesitaremos del dinero. Allá arriba en las montañas tendremos que batirnos tan sólo con la ayuda del Señor y de las hierbas que brotan en las quebradas.
Veo incredulidad en tus ojos, pero todo esto ya está pasando. Ya existe la marca de la bestia: un chip que nos colocarán en la muñeca. Seremos rastreados por satélite, se acabará la libertad, seremos animales de corral. ¿Por qué crees que están tan de moda los piercings y los tatuajes? para que los jóvenes aprendan a manejar las heridas, así cuidarán la marca con igual recelo, ignorantes de que aceptan la perdición.
En estos tiempos necesitamos creer más que nunca. Un sacerdote se percató de mi fe y por ello curó mi diabetes y la epilepsia de mis dos hijos. Así, de un día para otro ellos dejaron de caer desvanecidos al suelo sin que ciencia alguna sea capaz de explicarlo. Claro, la más chica no se curó completamente, el cura le dejó un problema cardíaco. Pero está bien, si ella es la más mala, egoísta y mentirosa, claramente no es el tipo de persona que el Señor necesita para su Reino en la Tierra. Tampoco lo es mi hija mayor, tonta como una puerta. Son los sacrificios que haré por el Señor.
Estoy segura de que no vas a misa, ¿cierto? Pero se puede ver en tu aura que tienes un potencial maravilloso, que muy pocos tienen. Eres una joya en bruto, el Señor es el que te ha hecho cuestionarte todo, pero porque sabe que volverás e iluminarás el camino para tantos otros que no han tenido todo lo que tienes. Piensa en ello, el Señor te está esperando con sus brazos abiertos.
(2005)
Sabe, lo que pasa es que desde hoy en la mañana que estoy con un dolor ahí abajo, ¿sabe? Cuando fui a orinar en la mañana, uy un dolor tremendo, además que casi no me salió nada. Sabe, yo no soy médico, pero me tinca que esto tiene que ver con que ayer estaba con la señora y usted sabe, estabamos cariñosos, pero no alcancé a avanzar mucho porque se despertó uno de los cabros chicos oiga, así que como se dice vulgarmente, usted me disculpará, pero quedé cargado, quizás tiene que ver con eso, ¿no cree usted?. Más encima que la señora después se me enojó porque no seguimos, pero usted sabe como somos los hombres, no podemos estar desconcentrados, perdemos la fuerza, por decirlo así, usted me entiende. Putas que he tenido problemas con ella oiga doctor, si hemos estado muy mal.
Aparte que es bien golosa ella, y lo digo en todos los sentidos de la palabra, me entiende, ¿no?. Si pos, super buena en la cama, y siempre quiere más, pero pucha, yo no puedo más de una vez, lo que si le hago una pero larga, me entiende usted. Claro, como ella se abre de piernas nomás, pero es uno el que tiene que hacer el bamboleo, ¡cansa pues!. Me exige harto ella en realidad, y para ser honestos, pucha, a veces simplemente no funciono, ¿sabe?, y entonces ella se me enoja, y me empieza a reclamar, que si cómo que no logro parártela, no sabes cuántos quisieran estar conmigo y a tí no se te para. Es que es bien rica en realidad mi mina, pero se pone así oiga.
Por eso es que empecé a tomar esas pastillas, el sildenapil ese, uno que es como el Viagra, pero más barato. Con eso si que rindo, si, nada que decir, ahi lo pasamos re bien en la cama. Claro que como no anoche poh, que los cabros chicos se despertaron. Y no son ni míos pos oiga, si la minita venía con 4 niños. Claro, si ella ya tiene su historial, entonces llego cansado de la pega y están todos los cabros chicos dejando el despelote, a veces me dan ganas de mandarlo todo a la mierda y vivir solito. Si una vez le dije a ella que estaba chato, que me tenía agotado y que ya no quería estar con ella. No sabe lo que pasó, se intentó suicididar. No sé cuántas pastillas se tomó, pero estuvo re mal. Es que además de todo tiene problemas ella, que depresión y no se qué más fue lo que le dijeron. Igual después le pedí perdón a ella, si yo la quiero pos. De hecho ahora venimos llegando de las vacaciones juntos. Oiga ¡qué manera de tomar en la playa! yo no soy alcohólico, pero ¡tomábamos todos los días! si después en la mañana amanecía con un temblorcito, tenía que tomarme una cervecita para el desayuno para que se me pasara. En todo caso yo no me curo, ¿ah? es que dicen que me pongo odioso, cargante. Bueno para pelear incluso. Y a mi no me gusta eso, ¿ah? Pero tolero bien, me tomo uno, dos, tres, cuatro rones, cabezones pos oiga y sigo de lo más bien. Igual la otra vez me quedé borrado, estaba en la otra pega que tengo, de mozo en una disco re buena, después le doy unas invitaciones, y ahí igual me tomo sus traguitos, al jefe no le molesta. Bueno, la cosa es que habia terminado y seguimos tomando, y métale trago, ¡y al final desperté en mi cama! ¡ni idea de como llegué oiga!
Pero bueno, así con este asunto mío, estoy bien preocupado, igual me tomé unas pastillas que me habían dado la otra vez que estuve igual. De todas formas yo creo que lo que me hace falta en realidad es terminar la pega que dejé a medias anoche, ¿no le parece?
(2007)
Sabe usted que yo no le he trabajado un día a nadie. Claro, si yo soy comunista, así somos nosotros. Yo estuve muchos años en el exilio, y me pagaban todo, en Venezuela, luego en Francia -nunca quise aprender Francés para que no me hicieran trabajar-, luego en Australia. Ahí sí que aprendí el idioma, pero porque conocí a una australiana, preciosa ella, todas sus cositas en su lugar, sabe, además buena para bueno, usted sabe, para el sexo. Si yo gorrié como quise a mi señora que se quedó aquí en Chile. Buena mujer, pero uno es hombre pues, tiene necesidades. Y me lo perdonó todo sabe, cuando llegué a Chile sin un cinco, con lo puesto, si la australiana me echó en cuanto supo que yo tenía señora, y ya acá Pinochet ya se había ido, así que no tenía nada más que hacer afuera. Cuando volví ella no me preguntó nada tampoco, pero igual se las reconocí todas, le conté todos los nombres, cada chiquilla que tuve, todas las canitas al aire, y es que ¿cómo no le iba a contar? Esa mujer es una santa, aunque se supone que nosotros los comunistas no creemos en eso, pero usted sabe, la señora ya es mayor, ya no me consiente en esas cosas, se queja mucho, así que me esfuerzo por seguir fiel. Dicen que los ginecólogos les pueden dar cosas para eso, ¿qué opina usted? a mi ya me dice que esas son cosas de jóvenes, pero yo creo que se puede.
Así que los comunistas somos una manga de flojos fíjese. Yo a mis años me doy cuenta de eso, pero para qué cambiar, y menos teniendo toda la salud gratis, que es lo que a mis años da más gastos, y más encima que mis hijos, que ganan harta plata en Estados Unidos, me depositan todos los meses unas buenas lucas, así que moriré de pulmones vírgenes nomás.
Oiga lindo reloj, ¿le gustan los relojes? mire, vendo barato unos bien elegantes, me los trae mi hijo, trabaja en una línea aérea, siempre se pierden en los aviones, igual que los lápices, le voy a traer uno de regalo. Mi señora le dice que no haga estas cosas, que lo pueden despedir, pero qué tanto, si todos robamos un poco, un poco no se nota.
Suenan insistentes bocinas, silbatinas y trompetas, liderados por un megáfono que brinda un discurso que consigue despertarme pero que no consigo descifrar. Me acerco tambaleante a la ventana, y ahí está una caravana de autos ornados con globos, con sus ventanas escritas con cal. Entre los autos van otros a pie, ¿menos afortunados? ¿más comprometidos? marchando con pancartas en ¿protesta? ¿celebración? ¿proselitismo político?
¿Qué hacen ellos este domingo a esta hora, mientras yo estiro lentamente mis brazos, busco mis pantuflas para dejar de sentir el frío de la baldosa del balcón, y pienso en mi boca amarga, en dónde habré dejado mis lentes, en qué hice anoche, en mi dolor de cabeza y en mis manos hinchadas?.
Mientras pienso en mis ligeras nauseas, en mi vista aún nublada, en -ahora ya más preocupado- dónde diablos están mis lentes, y en el agrado que sienten mis pies al sentir el calor de las pantuflas, tiendo a olvidar el alboroto de afuera, el que se olvida aún más cuando cierro la ventana y corro la cortina. Aún así mis ojos miopes me traicionan, mi resaca sólo pide bloquear todo posible rayo de sol, aplacar los ruidos, mi astenia sólo me invita a volver a la cama.
De pronto me extraño al sentirme violentamente estremecido: ¿es que acaso podré alguna vez sentirme parte de algo?
Recuerdo tus palabras mientras camino esta mañana en que los pronósticos aciertan en la helada y siento mi cara entumecida, mis manos congeladas, pero más importante aún, una absoluta incapacidad de llorar con este frío. El recordar todo lo que no fuimos no me hace brotar más que angustia y dolor, mas mis ojos se muestran tozudamente incapaces de humedecerse.
Y te recuerdo llorando, jamás llorando por mi, sólo por el frío. Y ahora, sólo ahora, bajo cero, soy capaz por fin de no llorar por ti.
Simplemente cedió. Fatiga de material, inexorable paso del tiempo, peso excesivo, o tal vez sencillo desequilibrio, de un momento a otro se fue al suelo en un casi poético desplome que vió a su pesado cuerpo aterrizar en el asfalto, al tiempo que mi auto circulaba por las lindas calles de tu barrio. Las normas del buen ciudadano son las que me hacen decir casi antes de poético, pues con toda honestidad la caída no pudo tener una mejor puesta en escena: El impacto con el suelo fue brutal, cinematográfico, seguido por un suave deslizamiento por la pendiente algo abrupta del lugar, mientras otra caída, la de su bolsa de las compras del día, ocurría en un ángulo oculto, pero ahora se manifiesta por el ruedo de dos rojos tomates que terminan su camino un par de metros calle abajo.
No son maneras de terminar, está claro. Golpeada en el suelo, transpirada ante el inclemente calor del verano, desamparada, sola. Frágil, débil, gorda, sola.
Lentamente paso de largo, mirando por mi espejo retrovisor, sin perder momento alguno del espectáculo, mientras pienso de qué material estoy hecho yo.
Es el hombre a cargo de una pequeña posición de poder donde alguien ostenta más poder, pero que promete futuros mayores porcentajes. Un futuro posible si tan sólo pudiera vencer al dolor.
El dolor de la rodilla izquierda era demasiadas veces insoportable. No tanto por la intensidad, sino más bien por su constancia. Ahí estaba, cada día al despertar, y luego un poco más al ponerse en pie. Estaba en la escalinata del edificio y especialmente al presionar el embrague.
No recordaba bien cuándo había comenzado, pero a veces lo asociaba a su auto nuevo, al fruto del esfuerzo, a su primera gran compra que no requirió interminables cuotas. Mas quién era él para saberlo a ciencia cierta.
Si tan sólo pudiera pensar con claridad, pero su mente estaba nublada. Cada nueva decisión en los últimos meses pasaba continuamente por su rodilla. Un desvío que lo tornaba lento, torpe, inseguro, gris, irritable.
En algún momento pensó que podría hacer algo. Visitó especialistas, realizó todo examen solicitado, recibió terapias, tradicionales y también alternativas, hasta que su médico declaró hoy la batalla perdida.
Batalla perdida. Duras palabras que nunca esperó. Y ahora un vaso de whisky en la mano, la mirada nublada busca sus lentes, Spiegel im Spiegel suena desde el living, y la derrota nunca se sintió tan triste.
Llamo a la señora Juana al box de atención. La saludo, pero pareciera no haberme escuchado. No se ha sentado aún y comienza:
- La culpa de todo la tiene el alcalde.
- ¿Perdón señora?
- Si, y el vecino de atrás, ese enajenado, le hemos dicho al alcalde, pero nada, me lanza piedras por la pandereta todo el tiempo, y mire, el lunes me cayó una en la cabeza, me desangré, yo me tocaba y mi mano y mi brazo y mis ropas quedaban ensangrentadas, no se imagina como corría la sangre. Me tuvieron que poner puntos. Y ahora estoy bien, pero me dijeron que viniera a médico porque yo soy apoderada de mesa en las elecciones del domingo, y el que me cosió me dijo que yo no iba a poder, y yo tengo que ir, tenemos que pelear los votos, usted sabe que esta vez si que es importante.
- Claro, claro, pero volvamos a sus molestias, me dice usted entonces que se ha sentido mejor. ¿Dolor de cabeza, mareos, secreciones en su herida?
- No, nada le digo, pero si me resfrié, es que están todos resfriados en la casa, pero me tomé unos tapsin día y noche, se me calma con eso.
- ¿Con resfrío se refiere usted a moco, dolor de garganta?
- Si, si. Pero ya no tengo nada.
- ¿Ha tenido fiebre, tos?
- No, nada de eso. Pero sabe, el alcalde va a saber lo que es bueno, hoy van las noticias a mi casa, y lo voy a dejar en vergüenza frente a todos, ya va a saber, conmigo no se meten ah? Ese hombre va a aprender por las malas, así aprenden ustedes. Porque el vecino con la lavandería que puso no ha dejado de traernos problemas, si mire, le cuento..
- Disculpe señora Juana, pero le voy a pedir que nos aboquemos a sus problemas médicos, y dejemos los temas que no me competen fuera de la consulta. ¿Pasemos a la camilla?
Con franca cara de molestia la paciente se levanta de la silla. Llega a la camilla, tomo presión, normal, ausculto campos pulmonares, normales, faringe normal, pares craneanos, normales. Me dirijo ahora a su herida del cuero cabelludo, una lesión de 1.5cm suturada, sin signos de infección, la palpo suavemente.
- Ay! – grita absolutamente desmedida- Me duele!
- Disculpe señora, entiendo que el examen puede resultar molesto, pero necesito cerciorarme que su herida esté en buenas condiciones.
- Para eso no necesita ser tan bruto, ¿no se da cuenta que tengo una herida?
- Precisamente porque tiene una herida es que yo.. -no me deja terminar, se baja de la camilla y se dirige a la silla.- bueno, tome asiento.
- Ahora, sabe doctor, lo que pasa es que yo he seguido con dolor y se me va al oído y de ahí al cuello y la espalda, y a todo todo el lado izquierdo. Yo no se qué hacer, ¿qué me recomienda? – y me lo dice en un tono tan entregado y por lo mismo tan diametralmente opuesto al que usó un minuto atrás para decirme bruto que si antes ya había notado el transtorno de personalidad, ahora ya comienzo a sentir temor.
- Señora Juana, lo que ocurre aquí es que usted sufrió una herida importante en su cuero cabelludo, estas lesiones pueden producir bastantes molestias, y si bien no son de gravedad, se recomienda reposo, descanso. La labor que usted desea desempeñar como apoderado del partido en las elecciones es ciertamente elogiable, muestra su gran preocupación por la democracia y más aún, por el futuro de nuestro país. Sin embargo, se trata de una actividad estresante y que puede generar que usted no se sienta bien, y esas molestias pueden aumentar en horas de la tarde, cuando es más importante que usted como apoderada esté rindiendo al cien por ciento, defendiendo los votos para ganar la elección. Es por ello que mi recomendación es que usted mejor se mantenga en su domicilio, cumpla el deber cívico de votar como todo ciudadano, pero luego descanse en casa, y en la noche, según los resultados, que esto seguro le serán favorables, pueda celebrar, con moderación, por supuesto. Tome este certificado para presentar en el partido.
- Ay doctor muchas gracias, pues la verdad es que tiene razón, si con lo que me dice hasta ya me siento mejor.
- Para eso estamos, mi señora. Ahora descanse y va a ver que se va sintiendo cada vez mejor.
- ¡Muchas gracias, adios!
- Adios, tenga un buen día- digo con mi mejor sonrisa.
Al tiempo que cierra la puerta y me alegro sobre el bien que hice al país sacando a una loca -más allá de cuál sea su partido, que nunca supe- de un local de votación, transformo mis manos en pistolas y doy un par de tiros a la puerta. Alcanzo a guardar las armas y volver al lapiz cuando vuelve a entrar.
- ¿Y para esta tos que no me deja tranquila, qué puedo tomar?
PD1: cualquier semejanza con la realidad no es más que una curiosa coincidencia.
PD2: cerca de las elecciones los niveles de locura en la población se elevan exponencialmente, empíricamente demostrado.
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