Jorge López.

Junio 16, 2010

no-man – wild opera

Wild Opera (1996), el tercer disco de No-man, considerando discografía oficial (es difícil numerar los álbumes de no-man después de todo, ¿acaso Speak y Heaven Taste no son acaso fantásticos discos más allá de no formar parte contar con el estatus de catálogo oficial?), es un trabajo único.

Cierto, cada disco de no-man es un poco único, todos guardan su distancia, pero tienen también claros elementos que los unen, siendo esto especialmente claro si descontamos las interferencias comerciales de Loveblows and Lovecries. El art-pop refinado, elaborado, de múltiples capas, paradójicamente con tanta influencia del minimalismo como del rock progresivo (y posteriormente también del post-rock) asociado a letras románticas y melancólicas sin caer en facilismo que caracterizado la música del duo tiende a desaparecer en Wild Opera.

Aquí Tim Bowness y Steven Wilson deciden tomar un camino que luego no volverían a tomar, o al menos no para un disco completo. Para No-man el giro incluyó composiciones sin pulir, elementos del trip hop (ese trip hop que ellos mismos habían hecho en Colours, antes que estallara el boom de Massive Attack y Portishead), sesiones de Robert Fripp, Mel Collins e Ian Carr, canciones muchas veces escritas y grabadas en menos de una hora, y muy especialmente un acercamiento completamente distinto de Bowness al momento de escribir las letras. Cada canción es una historia, historias incompletas con personajes perdidos, mediocres, desenfocados, vidas en ruinas, o próximas a serlo. Momento cumbre en ello es Sinister Jazz:


“..feeling alone,

and never going home.

Robert lost the plot in greece.

the jesus army stole your niece.

but all you ever do is eat

(you’re never going home)

(you’re never going home)”

Nunca sabes realmente lo que está ocurriendo, pero puedes intuir que no es nada bueno. Esos elementos de oscuridad y la fragmentación de la información de las historias de Bowness se transformarían con el tiempo en un elemento de inspiración al momento de crear mis propios relatos breves publicados en este sitio.

En 1997 se edita el mini álbum Dry Cleaning Ray, incluyendo temas adicionales de las mismas sesiones, junto a remezclas y reconstrucciones de algunos de los temas, en ocasiones hasta hacerlos irreconocibles, complementando y aumentando el mundo creado por Bowness y Wilson. Destaca especialmente Evelyn (the song of slurs), versión para el tema de Serge Gainsbourg, y Sicknote, tema extendido que de cierta forma muestra parte del camino que No-Man seguiría en el futuro.

Por momentos así en las carreras de los músicos tengo una predilección muy especial. Momentos quizás no perfectos, pero momentos de riesgo, de aventura. Ahí están discos fantásticos como Six de Mansun, 10,000 Hz Legend de Air u Outside de David Bowie. A veces generan la obra cumbre, en otras ocasiones generan opiniones más bien polarizadas. En el caso de No-man, probablemente sus mejores trabajos vendrían después, con discos como Returning Jesus o Together We’re Stranger. El dúo no volvería, ni musical ni líricamente a momentos como los de Wild Opera/Dry Cleaning Ray, salvo acercamientos puntuales en temas como Darkroom en el EP All that you are, o en Pigeon Drummer de Schoolyard Ghosts, pero probablemente fue un paso necesario dentro de su contante progresión sonora.

En 2010, y tras un período prolongado fuera de catálogo, se reedita Wild Opera en una versión remasterizada por Steven Wilson en formato doble, acompañado de Dry Cleaning Ray y seis temas adicionales, incluyendo temas inéditos y versiones alternativas, en una cuidada edición con un nuevo arte de carátula a cargo de Carl Glover y detalladas notas escritas especialmente para la reedición. Una buena ocasión para visitar un momento único de una banda única.


Octubre 3, 2009

porcupine tree – lightbulb sun

Filed under: música — Etiquetas: , , , , , — Jorge López @ 12:51 pm
Stupid Dream fue recibido con sorpresa por los fans que vieron cómo la banda se alejaba casi totalmente de lo electrónico y lo progresivo a favor de un sonido rock con formato canción, cercano a lo que se hallaba haciendo Radiohead. ¿Qué podían esperar los fans entonces como el siguiente paso? Antes de un año de la aparición de Stupid Dream, Steven Wilson y compañía editan Lightbulb Sun (2000), y la verdad es que podríamos decir que este álbum “es más lo mismo, pero distinto”.
Temáticamente Wilson deja de escribir sobre la trascendencia, las guerras, los conflictos de ser musico, y otras temáticas abordadas anteriormente y se dirige únicamente hacia un ámbito de líricas personales y recuerdos de su infancia. La mayor capacidad vocal lograda por Wilson, ya notada en Stupid Dream, aquí es más clara aún, complementándose adicionalmente con coros con bellas armonías vocales entre Wilson y Chris Maitland.

La primera parte del álbum se caracteriza por composiciones cortas, aunque no exentas de maestría: Cambios entre acústico y eléctrico y variadas intensidades en Lightbulb Sun, sonoridades cercanas al Floyd de Barrett y bellos juegos vocales en How is Your Life Today? y rock muy mainstream, pero repleto de los detalles sonoros ya clásicos dentro de Porcupine Tree en 4 Chords that Made a Million. Con Shesmovedon llega un clásico instantáneo: una cancion de amor con un efectivo uso de coros a dos voces y vocales procesadas, junto a un solo de guitarra de aquellos a los que Steven Wilson ya nos tiene acostumbrados. The Rest Will Flow es, en tanto, el momento más pop de Lightbulb Sun, un bello tema dominado por un cuarteto de cuerdas.

Mencion aparte merece Last Chance to Evacuate Planet Earth Before it is Recycled. La primera parte, Winding Shot (Summer 81) es un bellísimo tema acústico, con la sorpresiva participación de un Banjo, acerca de los recuerdos inocentes de la adolescencia. Suavemente se diluye hacia la segunda parte, la homónima Last Chance.., que es un verdadero retorno a la epoca de Signify: un extenso y atmosférico instrumental sobre el que aparece sampleada parte de la grabación que la secta Heaven’s Gate dejo antes de su suicidio colectivo hace un algunos años (“..nuestra misión está por terminar… venimos del espacio distante.. y estamos por retornar de donde venimos… es necesario que dejemos atrás todos los métodos, comportamiento, ignorancia y desinformación humanos… esta será la última oportunidad de evacuar el planeta tierra antes de que sea reciclado”).

La segunda parte del album es bastante más difícil de digerir y tiende a alejarse de la línea de Stupid Dream. Se inicia con Hatesong, un extenso tema elaborado en torno al efectivo bajo de Colin Edwin. El título se ajusta perfectamiente al clima desarrollado durante sus ocho minutos: partes vocales enojadas y líricas directas, una estridente sección instrumental y un cierre extenso y oscuro. El mellotron tiene un rol bastante más fuerte que en el resto del álbum, acrecentando tensiones desde un segundo plano. Suavemente el sonido de unos pájaros hace de interludio hacia Where Would We Be, un tema sobre el desencanto que se produce al contrastar lo que se quiso ser y lo que se es. Elaborado sobre una simple base acústica, incluye un solo de guitarra disonante que recuerda a Adrian Belew.

Nuevamente vuelven los sonidos de pájaros y nos dejan frente al gran tema del álbum: Russia On Ice. La primera sección vocal, bastante Floydiana, tiene apoyo de un cuarteto de cuerdas (las que son dirigidas con efectividad por Dave Gregory, de XTC) e incluye un bello solo de guitarra. La  segunda parte, en tanto, es un extenso instrumental que podría definirse como la actualización a rock puro de la sección Wire the Drum de Sky Moves Sideways. Asombroso resulta el despliegue, tanto en percusiones como en tambores de Chris Maitland, mientras que los teclados se contraponen a las rugientes guitarras. Hacia el final todo se suaviza, hasta quedar solo los sonidos de los efectos de los teclados de Barbieri, que desembocan en el tema final del disco, Feel So Low, muy simple y suave, con líricas directas, muy personales. Se asemeja bastante a Say it with Flowers de Fish, funcionando bastante bien como cierre.

En 2007 se edita una nueva edición de Lightbulb Sun, con una nueva mezcla stereo y 5.1, e incluyendo 3 temas adicionales como bonos en el formato DVD, destacando especialmente la extensa Buying New Soul y la ambient Cure for Optimism.

Lightbulb Sun resulta ser un disco redondo, sin puntos bajos. El cambio de estilo de Stupid Dream aquí aparece más matizado con las marcas registradas del Porcupine Tree del pasado, y con mayor espacio para los desarrollos instrumentales. Aún así, puede que muchos fans de discos como Up the Downstair aún se sientan algo decepcionados, pero si hay algo que queda claro aquí es que Steven Wilson es capaz de crear melodías sencillamente memorables.

Septiembre 30, 2009

porcupine tree – stupid dream

Filed under: música — Etiquetas: , , , , , — Jorge López @ 9:16 pm

El siguiente paso en la carrera de Porcupine Tree, Stupid Dream (1999), fue uno inesperado. Si bien cada nuevo trabajo de Porcupine Tree marcaba una diferencia con el anterior, nunca el cambio fue tan rotundo como esta vez. El gusto por el pop de The Beach Boys, los arreglos de cuerdas y las armonías vocales deciden a Wilson por componer por primera vez un disco de canciones, dejando los largos segmentos instrumentales a un lado.

Es cierto, siempre hubo canciones en los discos del grupo, pero nunca cubriendo un disco completo. Es más, el primer tema del disco, Even Less, había sido estrenado en vivo meses antes de la edición del disco como un extenso tema de 15 minutos de duración, pero en la edición final de Stupid Dream apareció reducido a la mitad, con la segunda sección relegada a una cara B justamente por ser demasiado progresiva.

Don’t Hate Me y Tinto Brass contienen los otros atisbos progresivos del disco, el primero siendo un tema con influencia Floydiana, especialmente en su sección instrumental, incluyendo un solo de saxo a cargo de Theo Travis, mientras que la segunda es un instrumental que por momentos parece salido del arsenal de los Ozric Tentacles. Aires lisérgicos también se cuelan por Baby Dream in Cellophane, mientras que las revoluciones suben en Slave Called Shiver, con una pulsante línea de bajo, y en This is no Rehearsal, que alterna secciones acústicas y eléctricas.

Piano Lessons, Stranger by the Minute y Pure Narcotic son, en tanto, puro y delicado pop, con melódicos coros, sin nunca olvidar los arreglos prolijos característicos de la banda. Hacia el final, dos joyas: A Smart Kid, una balada con temática sci-fi con arreglos de cuerdas y un demoledor solo de guitarra que ya quisiera haber tocado David Gilmour, y Stop Swimming, quizás el tema más desoladoramente triste compuesto por Wilson.

En 2005 fue editada una versión revisada de Stupid Dream, con un arte de carátula completamente nuevo, e incluyendo una nueva mezcla stereo y un DVD adicional con el álbum en formato 5.1 y como bonos el asombroso instrumental Ambulance Chasing y la versión íntegra de Even Less, temas que ciertamente merecían su inclusión en la versión final del álbum.

Stupid Dream no es mi disco favorito de Porcupine Tree. Es cierto, no existe un sólo momento débil en todo el trabajo y Steven Wilson da muestras de un cada vez mayor refinamiento en sus composiciones, aprobando la dura tarea de hacer canciones memorables, pero aún así se extraña la veta instrumental que tan buenos frutos les había dado en el pasado. Aún así, y en el contexto global de la carrera de la banda, puede considerarse un paso necesario, además de un excelente punto de entrada a Porcupine Tree para quienes no son afines necesariamente al rock progresivo.

Septiembre 27, 2009

porcupine tree – signify

Filed under: música — Etiquetas: , , , , , , — Jorge López @ 4:39 pm

Si bien sólo en los últimos años Porcupine Tree ha comenzado lentamente su ingreso dentro del mercado mainstream, dentro de círculos netamente progresivos “saltó a la fama” con el disco The Sky Moves Sideways, donde confluyeron claras influencias Floydianas y un marcado interés por la música electrónica. Para el sucesor de ese disco sin embargo la banda no se deja estar y edita Signify (1996), marcando un camino bastante diferente.

Lo primero que es marcadamente notorio en este álbum es que estamos hablando por vez primera de una banda propiamente tal y no de un proyecto solista con músicos de sesión: si bien la composición es dominada por Steven Wilson (voz, guitarras, samplers, teclados), tanto Richard Barbieri (teclados), como Chris Maitland (batería, segundas voces), y Colin Edwin (Bajo) contribuyen en la composición de un par de temas, y mas importante aún para el oyente: hay un sonido de banda no logrado hasta entonces.

Lo segundo y fundamental es que Signify es sencillamente un trabajo increible. Elegante, seductor, oscuro, delicado e intenso. Su secuenciación además permite sentirlo como un único gran viaje, y como tal merece ser oído íntegramente, y su arte de carátula es una obra de arte por si misma, dando el perfecto marco para emprender este viaje.

El atmosférico introductorio Bornlivedie establece el concepto sobre el que se desarrollará el álbum: Toda persona, en un grado u otro, busca trascender, significar, y durante el álbum se desarrollan variadas formas erróneas de hacerlo, desembocando en el intenso instrumental Signify, una especie de mezcla de YYZ de Rush con Neu!. The Sleep of no Dreaming es en tanto la primera canción propíamente tal, acerca de una vida gobernada por el tedio:

Made a good living
by dying it’s true
As the world in my TV
leaks onto my shoes

El breve interludio ambient Pagan da espacio suficiente antes de la siguiente canción, Waiting (phase 1), de base acústica y que sigue la temática de una vida sin sentido, y por primera vez mostrando el gusto de Wilson por las armonías vocales, a la vez que permite el desarrollo de dramáticos solos de guitarra. Sin descanso continúa Waiting (phase 2), un viaje por variadas atmósferas creadas por teclados y guitarras, sobre un bajo pulsante y sutiles percusiones tribales e incluye un sampleo la potente frase acuñada por Wendy O. Williams: “the brainwashed do not know they are brainwashed”.

Sever, en tanto, muestra un sonido más agresivo y compacto, con un Wilson con cada vez mayor dominio de su registro vocal, y conjugando lo que más adelante será una marca registrada de la banda, composiciones rockeras pero con elaboradas armonías vocales.

A continuación uno de los puntos más altos del disco, la extensa Idiot Prayer, donde Porcupine Tree, tras una atmosférica introducción logra como nunca conjugar la electrónica con el rock progresivo, con secuencias, loops de batería y un bajo repetitivo dando la base para delirantes desarrollos instrumentales, sobre los cuales se incluyen sampleos de “Battle for the Mind”, un disco de propaganda antidrogas de orientación religiosa de mediados de los 60. El efecto logrado es una fuerte crítica a las religiones organizadas.

La calma vuelve con la exquisita suavidad acústica de Every Home is Wired, cuyas líricas hablan de la alienación que puede generar internet. Para este track Wilson sobrepuso múltiples veces su voz durante los coros, dando un efecto asombroso. Una coda instrumental con multiples efectos sonoros conecta a este tema con Intermediate Jesus, instrumental que sigue en la misma línea crítica de Idiot Prayer, aunque musicalmente se trata de una improvisación donde se mezclan guitarra acústica y eléctrica, piano y notables bajo y batería, creando el momento más psicodélico del álbum.

El último interludio, Light Mass Prayers, es el más extenso y más ambient, con efectos vocales y de percusiones procesadas. Con cuatro minutos puede resultar tedioso para algunos, pero personalmente me parece que encaja perfectamente dentro del álbum. Más aún cuando introduce al track final: Dark Matter, que se inicia con suavidad entre guitarra acústica y Hammond y líricas acerca de lo que significa estar en giras, la presión de los medios y la música como producto, y que cierra con uno de los solos de guitarra mas vibrantes que yo haya oído.

Las sesiones de Signify fueron particularmente productivas, lo que se tradujo en dos grabaciones anexas. Por un lado, el disco de improvisaciones Metanoia, que sigue la línea de Intermediate Jesus, y por otro lado Insignificance, que recopila demos, versiones previas y material previamente inédito, inicialmente sólo disponible en una edición limitada a los fans. La reedición 2003 del álbum incluye a Insignificance, en una edición revisada y remasterizada, en un disco adicional, y es un perfecto complemento para Signify, con algunas composiciones memorables descartadas, como las acústicas Smiling not Smiling o Wake as Gun (que posteriormente sería reutilizada para componer Jack the Sax de No-Man), un notable cover de Hallogallo de Neu! que deriva en una versión inicial de Signify, o Dark Origins, que usa la base de Dark Matter para generar un oscuro y atmosférico tema, entre otros.

Signify es en resumidas cuentas una de las obras maestras de la banda, y quizás uno de los momentos más destacados del catálogo puercoespín, pues salvo algunos momentos en los siguientes trabajos, el grupo no volvería al estilo desarrollado aquí. Eso hace a Signify un disco con una personalidad única, y que presenta el momento cúlmine de los primeros años de  carrera de Porcupine Tree, el momento en que lograron crear una de las mejores mezclas de rock, ambient y electrónica que se hayan compuesto.

Septiembre 26, 2009

porcupine tree – the sky moves sideways

Filed under: música — Etiquetas: , , , — Jorge López @ 3:10 pm

The Sky Moves Sideways (1994) fue el trabajo que puso a Porcupine Tree dentro del mapa del rock progresivo de los años noventas. Alejado del llamado rock neoprogresivo de bandas como Pendragon o IQ, la de Porcupine Tree era una apuesta diferente, y la más clara (si bien quizás no la principal) influencia venía de la mano de Pink Floyd.

Más aún, el track homónimo está dividido en dos partes, a su vez subdivididas y abren y cierran el disco a la manera en que Shine on You Crazy Diamond ya lo había hecho 20 años antes. Aún más, la guitarra de Steven Wilson por momentos recuerda bastante el estilo de David Gilmour, el trabajo lírico puede ser tan depresivo como el de Roger Waters y en la música también se incluye sampleos de voces.

Sin embargo, existen notables diferencias. Si bien la primera parte de The Sky.. contiene un Floydiano comienzo, la sección central incluye una brillante e hipnótica mezcla de rock y electrónica, y ciertamente la base musical de PT dista del blues de Pink Floyd.

Se trata de música creada por nuevas generaciones y dirigida a oídos abiertos a nuevos sonidos. Dislocated Day, construida en base a un sampleo de Aida de Miles Davis, contiene un sentido de urgencia que la hace parecer más breve de lo que es. The Moon Touches your Shoulder es en tanto el tema más Floydiano, con una partida con rasgueos acústicos y un final intenso, contundente.

Para el cierre la segunda sección del track homónimo, un extenso instrumental, más atmosférico que la primera, incluyendo relajadas vocalizaciones de Suzanne Barbieri para acrecentar el sentido Floydiano, pero también un disonante solo de guitarra en que Wilson muestra su gusto por King Crimson.

Si bien la música continúa siendo compuesta por completo por Steven Wilson, por primera vez la música es grabada por la que sería la formación de Porcupine Tree por los próximos cuatro discos: Chris Maitland en batería, Colin Edwin en bajo, y Richard Barbieri en teclados. Esto brinda nuevas cualidades al sonido del grupo, destacando especialmente el textural trabajo de Barbieri y la destreza rítmica de Maitland.

La edición inglesa del disco sin embargo, cometió un gran error. Dos composiciones quedaron fuera y fueron editadas como en el EP Moonloop. Si bien la edición americana ya había resuelto la omisión, la reedición de 2004 en formato de disco doble deja en claro la importancia de estos temas, incluyendo la versión completa de Moonloop, la primera composición grupal de la banda, consistente en una extensa y atmosférica improvisación seguida de una demoledora coda, y de Starsdie, probablemente la mejor canción de ese período de la banda, de base acústica, sencilla y delicada. Se incluye además una versión alternativa de The Sky Moves Sideways, esta vez como un único track de 35 minutos, aún sin las líricas definitivas y aún buscando el mejor arreglo, pero sin radicales diferencias respecto a la versión final.

Probablemente el mayor pecado de este álbum sea ser el trabajo más derivativo de la carrera de Porcupine Tree. Pese a ello, es un disco potente, y que continúa mostrando que aún se podía esperar mucho de este ahora cuarteto.

Septiembre 23, 2009

porcupine tree – up the downstair

Filed under: música — Etiquetas: , , , , — Jorge López @ 8:30 pm
En muchos aspectos, Up the Downstair (1993) puede categorizarse como el inicio de la historia de Porcupine Tree. Es el primer trabajo creado especificamente como un álbum, y también el primero en que participan, si bien sucintamente, los futuros miembros oficiales, Colin Edwin y Richard Barbieri. Aún así, se trata aún básicamente un proyecto en solitario,
Sin lugar a dudas Up the Downstair es uno de mis discos favoritos del catálogo puercoespín. Aquí ya florece el estilo único de Porcupine Tree de hacer rock progresivo, mirando hacia adelante en vez de regresando al pasado. Es así como por ejemplo el track homónimo al mismo tiempo hace una reverencia a Popol Vuh y se influencia de la electrónica con un bajo y percusión pulsantes, mientras la distante voz de Susan Barbieri y los estallidos de la guitarra de Wilson logran que el interés en este extenso tema nunca se agote, hasta llegar al intenso clímax final.
Como pocas veces Porcupine Tree balancea las composiciones cantadas y las instrumentales, y la voz de Wilson comienza a sonar más segura de si misma en temas como Synesthesia o el potente Always Never, que incluye una intensa sección instrumental.
La segunda parte del disco puede considerarse una extensa composición, con sus temas fluyendo uno en el otro. La partida la da Not Beautiful Anymore, un enérgico y breve tema incluyendo los sampleos de una mujer haciendo confesiones a modo de líricas, que se continúa tras un breve interludio instrumental con Small Fish, un tema vocal con delicados punteos de guitarra y un apasionado solo de guitarra que a su vez desemboca en Burning Sky, una bestia musical de 11 minutos donde se conjugan momentos atmosféricos así como las influencias del krautrock de guitarras reiterativas de Ash Ra Tempel, fundiéndose con un sentido épico con desarrollo de  in crescendos para quitar el aliento, para terminar suavemente en Fadeaway, una balada llena de emoción que siempre me ha recordado el modo en que Wind & Wuthering de Genesis cerraba con Afterglow.
En 2005 Up the Downstair fue reeditado y para ello se decidió incluir el EP Staircase Infinities de 1994 en un segundo disco. Dicho EP incluye material adicional, considerado inicialmente para una edición doble de Up the Downstair, junto con algunos temas compuestos inmediatamente después. Se trata de un trabajo que explora con mayor detalle la veta ambient de Wilson, con trabajos en su mayoría atmosféricos, interesantes sin ser particularmente destacables y que por momentos, como en Rainy Taxi, recuerdan a Pink Floyd de A Saucerful of Secrets. Así, es absolutamente comprensible su exclusión del trabajo mayor, pero por si solos logran funcionar como un todo, convirtiendose en un atractivo anexo. De los 5 temas destaca el más extenso, Yellow Hedgerow Dreamscape, con un bajo inquietante y que progresivamente toma mayor velocidad a medida que Wilson hace de las suyas con la guitarra.
Más importante aún, la reedición solucionó el mayor problema del álbum: la percusión electrónica creada por Wilson, reemplazándola por la diestra batería de Gavin Harrison. La remezcla del álbum además lo dejó en igualdad de condiciones con la pulcra producción de los siguientes trabajos del grupo.
Up the Downstair es en resumidas cuentas un trabajo redondo, donde cada pieza calza perfectamente en su lugar, y que muestra con claridad la visión de PT como un proyecto que desafía las clasificaciones en pos de un estilo único.

En muchos aspectos, Up the Downstair (1993) puede categorizarse como el inicio de la historia de Porcupine Tree. Es el primer trabajo creado especificamente como un álbum, y también el primero en que participan, si bien sucintamente, los futuros miembros oficiales, Colin Edwin (bajo) y Richard Barbieri (teclados). Aún así, se trata aún básicamente un proyecto en solitario de Steven Wilson.

Sin lugar a dudas Up the Downstair es uno de mis discos favoritos del catálogo puercoespín. Aquí ya florece el estilo único de Porcupine Tree de hacer rock progresivo, mirando hacia adelante en vez de regresando al pasado. Es así como por ejemplo el track homónimo al mismo tiempo hace una reverencia a Popol Vuh y se influencia de la electrónica con un bajo y percusión pulsantes, mientras la distante voz de Susan Barbieri y los estallidos de la guitarra de Wilson logran que el interés en este extenso tema nunca se agote, hasta llegar al intenso clímax final.

Como pocas veces Porcupine Tree balancea las composiciones cantadas y las instrumentales, y la voz de Wilson comienza a sonar más segura de si misma en temas como Synesthesia o el potente Always Never, que incluye una intensa sección instrumental.

La segunda parte del disco puede considerarse una sola extensa composición, con sus temas fluyendo uno en el otro. La partida la da Not Beautiful Anymore, un enérgico y breve tema incluyendo los sampleos de una mujer haciendo confesiones a modo de líricas, que se continúa tras un breve interludio instrumental con Small Fish, un tema vocal con delicados punteos de guitarra y un apasionado solo de guitarra que a su vez desemboca en Burning Sky, una bestia musical de 11 minutos donde se conjugan momentos atmosféricos así como las influencias del krautrock de guitarras reiterativas de Ash Ra Tempel, fundiéndose con un sentido épico con desarrollo de  in crescendos para quitar el aliento, para terminar suavemente en Fadeaway, una balada llena de emoción que siempre me ha recordado el modo en que Wind & Wuthering de Genesis cerraba con Afterglow.

En 2005 Up the Downstair fue reeditado y para ello se decidió incluir el EP Staircase Infinities de 1994 en un segundo disco. Dicho EP incluye material adicional, considerado inicialmente para una edición doble de Up the Downstair, junto con algunos temas compuestos inmediatamente después. Se trata de un trabajo que explora con mayor detalle la veta ambient de Wilson, con trabajos en su mayoría atmosféricos, interesantes sin ser particularmente destacables y que por momentos, como en Rainy Taxi, recuerdan a Pink Floyd de A Saucerful of Secrets. Así, es absolutamente comprensible su exclusión del trabajo mayor, pero por si solos logran funcionar como un todo, convirtiendose en un atractivo anexo. De los 5 temas destaca el más extenso, Yellow Hedgerow Dreamscape, con un bajo inquietante y que progresivamente toma mayor velocidad a medida que Wilson hace de las suyas con la guitarra.

Más importante aún, la reedición solucionó el mayor problema del álbum: la percusión electrónica creada por Wilson, reemplazándola por la diestra batería de Gavin Harrison. La remezcla del álbum además lo dejó en igualdad de condiciones con la pulcra producción de los siguientes trabajos del grupo.

Up the Downstair es en resumidas cuentas un trabajo redondo, donde cada pieza calza perfectamente en su lugar, y que muestra con claridad la visión de PT como un proyecto que desafía las clasificaciones en pos de un estilo único.

Septiembre 20, 2009

porcupine tree – on the sunday of life

Filed under: música — Etiquetas: , , , , — Jorge López @ 2:09 pm

En prácticamente todos los artículos, entrevistas y comentarios de la prensa especializada se ha comentado cómo es que Porcupine Tree partió como un juego de Steven Wilson, creando una supuesta banda legendaria de los 70s para etiquetar un proyecto solista donde dar cabida a las tendencias autoindulgentes que no tenían espacio en su proyecto principal, No-Man. De lo que pocos hablan es de la música en si.

On the Sunday of Life es un trabajo en muchos aspectos atípico dentro del catálogo puercoespín: extremadamente heterogéneo, viaja sin dificultad desde el ambient al pop psicodélico, pasándo claro está también por el rock progresivo.

En su edición original en vinilo fue un disco doble, con más de 75 minutos de música, con 18 temas en total de duración y calidad variable, con toda la ejecución del material a cargo de Wilson. Siendo más bien un compilado del material que venía componiendo y editando en partidas limitadas, es imposible pedirle a On the Sunday of Life un sentido de unidad, ni menos que mantenga constantemente un nivel de calidad constante. Claro, tracks como Third Eye Surfer, Queen Quotes Crowley o No Luck with Rabbits son (afortunadamente) breves ejercicios de autoindulgencia que realmente no tienen mucho que ofrecer al auditor y muy posiblemente tampoco le tomaron mayor tiempo a Wilson en ser compuestas.

La indulgencia sin embargo muchas veces brinda también los mejores momentos al álbum. The Nostalgia Factory, el primero de los temas extendidos, pone por primera vez a PT en el espectro progresivo, con un tema enérgico y donde abundan los solos de teclados y de una delirante guitarra, convirtiéndolo en uno de los mejores temas del álbum, si descontamos el trabajo vocal. Éste es uno de los principales puntos más negativos de On the Sunday..: Wilson filtra su voz, aún no suficientemente pulida, generando efectos que en ocasiones lindan en el franco ridículo (como en la psicodélica Linton Samuel Dawson).

Este sentido de cierta forma artesanal no pasa sólo por las voces. Siendo un trabajo en solitario, Wilson se encargó también de la batería (electrónica) y de teclados y bajo, y queda manifiesto aquí el importante rol de los músicos que en el futuro transformarían a este proyecto en una banda propiamente tal.

El mejor tema del álbum, y uno de los únicos que ha sobrevivido en las presentaciones en vivo de la banda, es Radioactive Toy. Se trata de un tema extenso y que logra conjugar los mejores aspectos de esa época: un registro vocal sin efectos, distante, casi frío para hacer juego con la letra, lentos y dramáticos solos de guitarra, amplio espacio para secciones atmosféricas, y ante todo, un gran sentido de cohesión.

Tampoco se trata de que sólo destaquen los temas más progresivos. Existen composiciones breves que resultan particularmente atractivas. Nine Cats es un tema sin mayores pretensiones pero que en su sencillez resulta cautivante, y sería retomado en versión acústica años más adelante. Space Transmission en tanto es particularmente inquietante, con una temática sci-fi/teológica, y Footprints da los primeros signos del gusto de Wilson por el contraste entre coros y versos.

And The Swallows Dance Above the Sun es otra de las grandes composiciones del álbum, y el mejor de los temas breves, y de hecho ha sido reconocido por Steven Wilson como uno de sus temas favoritos del período. Es un trabajo atípico, con percusiones que recuerdan el Drum n’ Bass y un registro vocal casi hablado, con un trabajo lírico que es por lejos el mejor dentro del disco.

Uno de los aspectos más interesantes de este trabajo es su capacidad de mostrar la amplitud estilística de Wilson, que con los años iría depurando, pero que nunca ha abandonado. Trazos del pop psicodelico de Jupiter Island y This Long Silence están en Piano Lessons, de Stupid Dream, y en una transformación metálica, también en The Creator has a Mastertape, de In Absentia, mientras que el ambient de Music for the Head y de It Will Rain for a Thousand Years sería retomado especialmente en Signify.

Ahora bien, ¿todo lo anterior hace a On the Sunday of Life un trabajo para escuchar reiteradamente? Al menos en lo personal la respuesta es no. Del catálogo puercoespín, es por lejos el disco que menos escucho, y el único probablemente en que me salto la mitad de los temas. Pero de vez en cuando es recomendable volver a ese lugar donde todo comenzó.


Septiembre 6, 2008

no-man – schoolyard ghosts

Filed under: música — Etiquetas: , , , , , , — Jorge López @ 5:04 pm

Tras cuatro años de silencio, en los que Steven Wilson ha capitalizado su intenso trabajo de ya dos décadas con Porcupine Tree, junto a su proyecto Blackfield, y en que Tim Bowness editó su primer trabajo solista, junto a otras colaboraciones, vuelve No-Man, dúo que disco tras disco ha desafiado las categorizaciones estilísticas, empujando los límites de la música pop.

Schoolyard Ghosts recoge lo mejor de múltiples fases anteriores del dúo. Donde Returning Jesus y Together We’re Stranger eran trabajos donde los arreglos se mantenían contenidos y en un mínimo necesario, especialmente en este último, Schooyard Ghosts presenta una instrumentación prolija que lo emparenta con Flowermouth, pero con el sentido más orgánico del no-man actual. Por otro lado, vuelve el sentido narrativo entrecortado que pobló Wild Opera, lo que obliga al auditor a llenar los espacios vacíos en las historias de Bowness.  All Sweet Things da la partida y marca el ritmo que seguirán las cosas durante el disco, con un trabajo lírico incluso optimista o feliz -al menos para los cánones de no-man-, y un aire melancólico y contemplativo en una composición sin percusiones y guiada por los rasgueos acústicos y el piano, con un notorio mellotron acompañando al registro de Bowness. Un ambiente similar es el que sigue en All the Beautiful Songs You Should Know, una composición pop muy efectiva, con una base acústica embellecida con arreglos de cuerdas y guitarra electrica. Pigeon Drummer pareciera seguir ese aire, sólo para ser remecido por estallidos de percusión, guitarras y mellotron al estilo de Darkness de Peter Gabriel, o incluso Clocks de Steve Hackett. Se trata de un vínculo directo a los tiempos de Wild Opera, y donde previamente una composición similar había quedado fuera de Returning Jesus por no calzar con el resto del material (como fue el caso de Darkroom), aqui el dúo decide optar por la variedad. Y claro, puede descolocar que en esta ocasión No-Man no entregue un trabajo tan cohesivo como los anteriores, pero es el valor de cada composición el que brilla en Schoolyard Ghosts.

Pieza pivotal es Truenorth, extensa y cinemática composición que muestra todo un viaje emocional, desde la desolación y confusión tras una ruptura amososa hasta el punto en que el corazón logra sanar y estar dispuesto a comenzar de nuevo. Bowness logra emocionar con su soberbio trabajo lírico que de cierta forma cierra el capítulo de Together We’re Stranger.

the days felt cold and never changing,
so you just slept the whole way through.
when you think about the future,
it’s like the past, but hard and small.
..
you survived yourself.
you survived inside the lost world.
the ghosts of harm retreat.
..
sweet surrender to the night.
sweet surrender to the light.
the dreams of love repeat.
Wherever There is Light y Song of the Surf siguen, dos temas musicalmente en situaciones opuestas. Donde el primero presenta un prominente mellotron y un ambiente ensoñador, el segundo es una composición más áspera y cruda para los parámetros de No-Man. Sin embargo, líricamente parecieran estar emparentadas, por un lado la narración de Jane, una mujer que se enamora y desenamora con facilidad, y por el otro la de quien ha sido abandonado, haciendo una dupleta particularmente interesante.
Streaming es de cierta forma anticlimática, una composición ligera y acompañada de percusiones electrónicas que recuerdan a épocas pasadas del dúo, pero se convierte en el momento más débil de un trabajo hasta ahora intachable.
Para el final, Mixtaped, con No-Man como nunca acercándose al Talk Talk tardío, desprovisto de toda la prolijidad de arreglos del resto del disco, con la guitarra de Steven Wilson y las percusiones de Gavin Harrison brindando un ambiente sonoro oscuro y desolador, hecho para ser eschado a luces apagadas, acompañando a otra de las memorables líricas de Bowness:
You’d kill for that feeling again,
afloat in the ocean, before the pain.
Así, definitivamente No-Man no defrauda, entregándonos un gran trabajo lleno de detalles a descubrir en cada escucha, demostrando que la chispa creativa del dúo sigue existiendo. Esperemos que no tengan que pasar otros cuatro años para saber con qué nos sorprenderan en esa ocasión.
no-man – wherever there is light
no-man – truenorth (parte 2)

Junio 27, 2008

no-man – together we’re stranger

Filed under: música — Etiquetas: , , — Jorge López @ 11:19 pm

El dúo formado por Tim Bowness y Steven Wilson ha sido desde siempre todo un dolor de cabeza para quienes buscan encasillar a las bandas. Durante su carrera han recorrido y mezclado estilos tan diversos como el pop, la electrónica, el progresivo, el trip-hop, o el post-rock.

En Together We’re Stranger (2003), No-Man sigue la línea de su trabajo anterior, Returning Jesus (2001), en cuanto a su sonoridad orgánica, alejada de las influencias electrónicas de sus primeros trabajos. Sin embargo, ningún trabajo de No-Man es igual al anterior y este trabajo no es la excepción. Así, las principales influencias en este álbum van de la mano de Talk Talk en sus últimos trabajos, claro que a diferencia de esa banda clásica y fundamental para el desarrollo del post-rock, en No-Man las composiciones tanto en lo instrumental como en lo vocal son menos dispersas y más unitarias y amigables.

Es imposible referirse a este trabajo sin hablar primero del contenido lírico de las composiciones. Y este contenido es uno solo: los sentimientos de dolor que afloran en forma posterior a una ruptura amorosa. Y desde ese punto de vista lo logrado por Wilson y Bowness es una maravilla. Bowness mantiene su estilo afable y sus melodías llaman a ser cantadas, pero esta vez se muestra más contenido en su entrega, el número de versos es bastante escaso y esparcido en medio de los arreglos musicales de Wilson, y cada palabra es transmitida con la intensidad perfecta para captar la sensación de pérdida y desconsuelo. Esto es especialmente cierto en la suite que da comienzo al álbum, de 28 minutos y 4 secciones:

we step outside
and face the poisoned weather.
you and I are something else together.
arm in arm,
we’d waste our charms forever.
drifting off, despite the cost,
afraid to ask for better.
you and I are something else together.

(Together We’re Stranger)

roll me over on my right side,
my left side hurts me so.

I’m what you left behind,
I’m fading from your mind.
I’m what you left behind,
I’m fading from your mind.

(Things I Want to Tell You)

Musicalmente en tanto, la guitarra eléctrica de Wilson no predomina mayormente y está a la par con guitarras acústicas, pianos, teclados análogos, mellotrones e instrumentos de viento (clarinete, flauta, trompeta). Y es que éste no es un álbum de música rock, sino uno donde predominan paisajes sonoros suaves y delicados, mas no simples ni fáciles, donde las percusiones son prácticamente inexistentes, salvo en un par de ocasiones (donde son por lo demás mínimas) y en que si bien los temas son bastante extensos no “ocurren” muchas cosas en ellos. En cambio, las composiciones son muy exitosas en llevar al oyente al ambiente emocional brindado por el trabajo lírico.

La segunda parte del disco presenta tres temas con un formato más “clásico” y acústico, y destacan Photographs in Black and White, probablemente la composición más cercana al progresivo tradicional, y The Break-up for Real, la composición más breve, y que de cierta forma abre el espacio a la esperanza de algo mejor:

driving to the coast,
it’s hard to know what hurts the most.

learning how to feel,
it’s the break-up for real.

singing to the sea,
you sing the songs that set you free.

Together We’re Stranger es una experiencia musical bastante única, y que se recomienda escuchar especialmente a oscuras y con un sistema de sonido 5.1 para aprovechar al máximo la magistral mezcla surround.

Claramente no se trata de un disco sencillo. Tampoco se trata de un trabajo para impacientes, ni para aquellos que necesiten marcar el ritmo de una composición, pero se puede transformar fácilmente en un disco fundamental para aquellos que se puedan ver representados por el concepto lírico.

Links:

no-man – sitio oficial
no-man@lastfm
no-man@myspace

Junio 24, 2007

no-man – Flowermouth

Filed under: música — Etiquetas: , , , , , , — Jorge López @ 4:15 pm

No-Man
Flowermouth

1994, One Little Indian No-Man es un dúo formado por Tim Bowness y Steven Wilson que ya lleva unos 20 años en funciones y que durante su trayectoria ha explorado diferentes estilos musicales, desde el pop bastante comercial en sus primeros trabajos pasando por el progresivo, la electronica, el ambient, el trip hop, y el post rock entre otros, produciento asi una discografia muy heterogenea, pero conservando algunos elementos como enfrentar las composiciones desde el minimalismo y una sensibilidad pop que brinda Bowness en su registro vocal.

Flowermouth es el trabajo en que más se acercan al progresivo que caracteriza a Porcupine Tree, el otro proyecto de Wilson, y tal como en esa banda, se busca un acercamiento al progresivo con una mirada muy contemporánea, contando en esta ocasión con un elenco estelar de músicos invitados.

Angel Gets Caught by the Beauty Trap da la partida y marca lo que sera el resto del trabajo. Sobre una atractiva base minimalista se desarrolla una composición de 10 minutos en que calmadamente se desarrollan las partes vocales de Bowness asi como intensos solos de trompeta (Ian Carr) saxo (Mel Collins), violín eléctrico (Ben Coleman), y guitarras (Steven Wilson y Robert Fripp).

En tanto, en temas como You Grow More Beautiful y Teardrop Fall se muestra la faceta mas pop de la banda, especialmente en la ultima, un tema pop/electrónico casi de discoteca que ciertamente parece algo fuera de lugar en el álbum. Otros temas como Animal Ghost o Soft Shoulders tambien se acercan a la sensibilidad pop, pero en un formato mas tranquilo y melancolico, incluyendo agradables solos de flauta por Collins y nuevas apariciones de Robert Fripp en el caso de Animal Ghost, mientras que Soft Shoulders crea un aire inquietante logrado por la línea de bajo y el violín.

Shell of a Fighter es uno de los temas mas interesantes. Su primera sección es una atractiva composicion en formato canción, con una interesante ornamentacion sonora pero manteniendo la simpleza, mientras que sus 3 minutos finales se produce un estallido instrumental donde Wilson crea con mínimos elementos un clímax sonoro.

Pero aún queda lo mejor para el cierre. Simple es una joya en que No-Man mezcla todas sus influencias, con beats electrónicos, partes vocales pop, minimalismo sonoro, y el uso de la técnica del sampleo utilizando la voz de Lisa Gerrard de Dead Can Dance en forma reiterativa en un toque de maestria, para hacia la mitad del tema mutar hacia el rock con fuertes riffs de guitarra y acabar con un minuto de soundscapes cortesía de Fripp.
Para el final queda Things Change, un tema intenso y tristemente emotivo que guarda bastante relacion con Darkmatter, de Porcupine Tree, incluyendo en sus ultimos tres minutos un extendido y desgarrador solo de guitarra de Wilson, que clasifica a mis oídos como uno de los mejores de la decada de los noventas.

¿Progresivo minimalista? puede ser. Lo cierto es que se trata de un trabajo logran confluir distintas influencias con una fluidez envidiable, sin aparecer forzadas en ningun momento, resultando en un disco único e inclasificable. Absolutamente recomendable para los fans del progresivo con oidos abiertos para otras tendencias.

Listado de temas:

  1. Angel Gets Caught by the Beauty Trap (10.34)
  2. You Grow More Beautiful (5.27)
  3. Animal Ghost (6.11)
  4. Soft Shoulders (3.58)
  5. Shell of a Fighter (7.50)
  6. Teardrop Fall (4.38)
  7. Watching Over Me (4.47)
  8. Simple (7.02)
  9. Things Change (7.35)

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originalmente publicado en La Caja de Música

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